Ravel lírico, gran sorpresa de pequeño formato

Londres

23 / 03 / 2021 - Eduardo BENARROCH - Tiempo de lectura: 4 min

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Grange Park 'L’heure espagnole' en el Grange Park Opera, emitida en 'streaming' © Grange Park Opera
Grange Park 'L’heure espagnole' en el Grange Park Opera, emitida en 'streaming' © Grange Park Opera
Grange Park 'L’heure espagnole' en el Grange Park Opera, emitida en 'streaming' © Grange Park Opera

Grange Park Opera

Ravel: L'HEURE ESPAGNOLE

Nueva producción en 'streaming'

Jeffrey Lloyd Roberts, Catherine Backhouse, Elgar Llÿr Thomas, Ross Ramgobin, Ashley Riches. Dirección: Chris Hopkins. Dirección de escena: Stephen Medcalf. 19 de marzo de 2021.

Mientras el resto de los teatros británicos han demostrado una total carencia de visión cerrando las puertas a nuevas producciones o a versiones ya televisadas en el pasado, la vitalidad artística del país ha caído en las manos de pequeños festivales fuera de Londres. Muchas de las producciones del Festival de Garsington han sido vistas a través de YouTube y varias producciones de Glyndebourne han sido repuestas en televisión.

La Royal Opera de Londres ha brillado por su ausencia y es el único teatro de nivel internacional que no ha presentado ópera regularmente; mírese por ejemplo al Met neoyorkino, la Ópera de Viena, la de Baviera, así como otros muchos teatros del mundo han demostrado que se puede hacer opera aun en circunstancias reducidas. A parte de la realidad  de España, con las temporadas en pleno desarrollo, un ejemplo de iniciativas loables son los 20 shots of Opera presentado por Irish National Opera.

La Grange Park Opera es una de las compañías no tan pequeñas de fuera de Londres que, contando con su propio teatro y la orquesta de la Opera Nacional Inglesa,presentó Owen Wingrave de Britten (ver crítica en ÓA) durante el encierro de la Covid, y ahora ha vuelto al streaming con la raveliana L’heure espagnole en una versión llena de creatividad, buen canto y sorpresas.

"Hay efectos excelentes como que los dos fallidos amantes, Gonzalve y Don Iñigo Gomez, canten por detrás de las caras de los relojes de pie, cosa que no se podría hacer en el teatro"

Para ello ha usado como localización un negocio de antigüedades (especializado en relojes, por supuesto); el sonido se grabó en el Wigmore Hall y el rodaje se realizó en Howard Walwyn Antiques, en la afamada Kensington Church Street. Quien haya visto esta obra en un teatro se sorprenderá por la agilidad de la acción y por la variedad de expresión que muestran los cantantes. Es lógico que haya pinceladas de slapstick, pues ello está implícito en la situación, pero la naturalidad con que se mueven y comportan los personajes contribuye a que la acción fluya con rapidez y no decaiga. Hay efectos excelentes como que los dos fallidos amantes, Gonzalve y Don Iñigo Gomez, canten por detrás de las caras de los relojes de pie, cosa que no se podría hacer en el teatro.

Jeffrey Lloyd Roberts fue un bonachón pero nada tonto Torquemada; Catherine Backhouse, un torbellino sexual, una cazadora de hombres que es, bien claro, una fantasía masculina, cantando con voz seductora y bella y actuando en forma resuelta. Elgar Llÿr Thomas era Gonzalve, el hombre que prefiere la poesía al sexo; su voz meliflua y coloreada construían la caracterización ideal, al igual que lo aportado por Ashley Riches, quien convertía a Don Iñigo Gomez en un personaje al estilo Monty Python. Ross Ramgobin era el Muletero, vestido en este caso como un repartidor de paquetes. Vocalmente destacaron todos por igual, cada uno en personaje y cada uno creíble. La divertida producción contó con acompañamiento de piano, percusión y bronces, y demostró una vez más que el tamaño no lo es todo. Magnífico espectáculo a disposición del lector a través de YouTube, con el enlace aquí bajo. Imperdible.