Raffaela Carrà toca el cielo de la lírica

Bérgamo

09 / 10 / 2023 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 4 min

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raffaela carra Una escena de 'Raffa in the Sky' en Bérgmao © Teatro Donzietti / Gianfranco ROTA
raffaela carra Una escena de 'Raffa in the Sky' en Bérgmao © Teatro Donzietti / Gianfranco ROTA

Teatro Donzietti

Lamberto Curtoni: RAFFA IN THE SKY

Estreno absoluto

Chiara Dello Iacovo, Dave Monaco, Gaia Petrone, Carmela Remigio, Roberto Lorenzi, Haris Andrianos. Dirección musical: Carlo Boccadoro. Dirección de escena: Francesco Micheli. 8 de octubre de 2023.

Pasados dos años de su muerte, a Raffaella Carrà (nombre artístico de Raffaella Maria Roberta Pelloni, nacida en Bolonia el 18 de junio de 1943) el Teatro Donizetti de Bérgamo inauguró su temporada con Raffa in the Sky, una Fantaopera en dos actos, encargada por su director, también regista del montaje, Francesco Micheli, al compositor Lamberto Curtoni, sobre libreto de Renata Ciavarino y Alberto Mattioli. La temporada seguirá con la edición 2023 del festival dedicado al compositor que ofrece el nombre al teatro. En la última de las cuatro funciones programadas, con el teatro abarrotado, el público decretó un éxito rotundo de esta nueva obra, consiguiendo el bis de dos canciones que se hicieron populares en la interpretación de la célebre cantante y bailarina: “Ballo ballo” y la escandalosa en su día “Tuca tuca”.

Raffa in the Sky contó con una producción magnífica: el trabajo de Micheli con su equipo integrado por Edoardo Sanchi (escenografía), Alessio Rosati (vestuario), Mattia Agatiello (coreografía) y Alessandro Andreoli (iluminación), es brillante, dinámico y adecuado a realzar la historia. La trama de ficción imagina a la Carrà cuál extraterrestre enviada desde el planeta Arkadia, donde vive un mundo dominado por Apolo XI y sus fieles súbditos (coro de voces blancas de gran calidad y perfecta sintonía, el de I Piccoli Musici di Casazza dirigido por Mario Mora) y su ministro Fidelius. Su misión es enviar a la Tierra genios del arte, entre ellos a la Carrà, quien se enamora del género humano y decide no regresar a su planeta desobedeciendo las órdenes de sus jefes. Paralelamente, se desarrolla una historia humana a cargo de una familia con un hijo gay que vive una crisis resuelta por la maga Raffaella con sus programas de televisión, incluyendo una reconciliación final en Carramba! Que sorpresa, uno de los programas de enorme éxito de la vedette italiana.

Mucha carne sobre el fuego y una longitud excesiva (hora y cuarto la primera parte, 55 minutos la segunda) lastran la obra; el texto es funcional, como la música, ejerciendo el primero a la fórmula cerrada de arias, dúos, etc., mientras la partitura sigue un estilo neo-melódico, con muchas citas literales de otras óperas, entre otras Lucia di Lammermoor y Don Giovanni, pero el vuelo se alcanza cuando se recurre a las canciones de la Carrà, eso sí, muy bien integradas y adaptadas.

El reparto comprende una serie de artistas muy bien preparados, entre los que destaca la soprano Carmela Remigio como Carmela, madre y esposa de la pareja humana; el tenor Dave Monaco, Apollo XI, Maestra Rusa y Peluquero; el barítono Roberto Lorenzi, Fidelius, Star de Hollywood, Censor de TV y Empresario de TV; el barítono Haris Andrinos, Vito el marido y padre; la mezzo Gaia Petrone, la abuela, la comadrona, Luca y el hijo gay. Muy bien el cuerpo de baile Danzatori della Fattoria Vittadini y, por supuesto, óptima la Orquesta Donizetti Opera dirigida con esmero por Carlo Boccadoro.

Capítulo aparte merece la protagonista, Chiara Dello Iacovo, cantante pop y bailarina, cuya voz estaba muy bien amplificada; perfecta en escena, tanto en el canto como en la danza, dio vida a una Carrà creíble y casi idéntica a la original: este es el mejor cumplido que se le puede hacer a su trabajo.

Dos reflexiones finales: para recordar a un personaje tan popular, quizás lo conveniente hubiese sido plantear un musical, sin voces líricas impostadas, y sin el relleno de la incomprensión y rechazo del hijo gay; que la Carrà haya sido y seguirá siendo un icono gay es universalmente consabido y subrayarlo sobra.  * Andrea MERLI, corresponsal en Italia de ÓPERA ACTUAL