Rachvelishvili impresiona en su debut en Les Arts

Valencia

18 / 01 / 2021 - César RUS - Tiempo de lectura: 2 min

Print Friendly, PDF & Email
Rachvelishvili Rachvelishvili, ovacionada junto a Vicenzo Scalera © Palau de Les Arts / Mikel PONCE
Rachvelishvili Anita Rachvelishvili en Les Arts © Palau de Les Arts / Mikel PONCE

Palau de Les Arts

Recital Anita RACHVELISHVILI

Obras de Taktakishvili, Chaikovsky, Rachmáninov, Tosti y Falla. Vicenzo Scalera, piano. 17 de enero de 2021.

La voz de Anita Rachvelishvili llenó como un torrente la sala principal del Palau de Les Arts en su debut valenciano. Conviene enumerar las características vocales de la mezzosoprano georgiana: una voz poderosa de fácil proyección, unos sólidos graves, un squillante agudo y un aterciopelado centro. En definitiva, todo lo que se necesita para ser considerada una de las grandes voces de la actualidad. Su carrera es eminentemente operística y el Lied no es su terreno habitual. Sin embargo, se la vio cómoda en la interpretación del repertorio ruso (Chaikovsky y Rachmáninov), destacando especialmente en el Op. 4 Nº4 de Rachmáninov. La mezzo inundó sus interpretaciones de una melancolía envolvente e incluso en el Tosti apostó por esa idea y, por ejemplo, cantó Ideale sin recurrir al agudo final que, conviene recordar, no está escrito.

"La mezzosoprano georgiana mostró su poderío vocal y su personalidad dramática, cambiando de la melancolía mostrada en el programa a la extraversión dramática con la que emocionó en las propinas"

La cantante georgiana cerró el programa con las Siete canciones populares de Falla. Siempre hay que aplaudir que una intérprete de fama internacional afronte el repertorio español; la mezzo pasó por algún apuro tanto en la «Seguidilla» debido a su endiablada combinación de métrica, tempo y dicción, como en la «Asturiana», en la cual la voz tuvo un momento de flaqueza en cuanto afinación, sin embargo, consiguió emocionar en la «Nana» e impresionar en el «Polo» cuando usó y abusó de sus poderosísimos graves, casi propios de una contralto.

Pero fue en la parte fuera del programa, en las propinas, donde Rachvelishvili se mostró más cómoda. Interpretó cuatro arias operísticas, conformando así una especie de parte extra del recital: “Mon coeur s’ouvre a ta voix” del Samson, “Acerba Voluttà” de Adriana Lecouvreur  y “Voi lo sapete” de Cavalleria rusticana para terminar con la Habanera de Carmen. En todas ellas mostró su poderío vocal y su personalidad pasional, cambiando de la melancolía mostrada en el programa a la extraversión dramática con la que emocionó en las propinas. Vicenzo Scalera, eterno escudero de tantos grandes cantantes, se mostró tan eficiente y brillante como siempre, siendo, además, la primera vez que acompañaba a la cantante.