Proyecto Zarza: 'Bohemios' en la revolución 'boomer'

Madrid

02 / 03 / 2026 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

'Bohemios', de Vives, interpretada por alumnos del Proyecto Zarza © Teatro de La Zarzuela / Elena DEL REAL
'Bohemios', de Vives, interpretada por alumnos del Proyecto Zarza © Teatro de La Zarzuela / Elena DEL REAL
'Bohemios', de Vives, interpretada por alumnos del Proyecto Zarza © Teatro de La Zarzuela / Elena DEL REAL

Teatro de La Zarzuela

Vives: BOHEMIOS

Proyecto Zarza

Iria Goti, Eduardo Pomares, Mario Millán, Júlia Cervero Masó. Dirección musical: Julio César Picos. Dirección de escena: Nicola Beller Carbone. Joven Orquesta Nacional de España. 28 de febrero de 2026.

Bohemios fue la primera zarzuela de Amadeo Vives que logró el aplauso del público en su estreno madrileño de 1904, en el mismo Teatro de La Zarzuela donde ahora vuelve a representarse, dentro del ya veterano proyecto Zarza, que acerca el género lírico español a los —supuestos— gustos de los más jóvenes (ver previa en este enlace). Era esta una buena ocasión porque Vives y sus libretistas Guillermo Perrín y Miguel de Palacios, inspirándose, como Puccini antes, del asunto entonces muy tratado de la vida libre y bohemia, describen los avatares de unos cuantos jóvenes que, como decía la canción, quieren ser artistas.

Es obra delicada, por la complejidad orquestal y sinfónica, evidente ya desde el preludio, por la importancia del coro, desusada en la zarzuela de esos años, y por la aparente sencillez de la escritura vocal, que enfrenta a los intérpretes a algunas dificultades importantes obligándoles a mantener el tono de lirismo ingenuo que caracteriza a la obra, más ambiciosa de lo que parece. En el papel protagonista de la cantante Cosette se lució Iria Goti, soprano lírico-ligera becada de la Fundación ÓPERA ACTUAL en 2025: voz limpia, fresca, bien proyectada, excelentemente preparada para algunas de las agilidades que Vives le exige en su gran escena “La niña de ojos azules” gracias a un centro bien asentado. Eduardo Pomares cantó un Roberto bien entonado, sin problemas en las zonas de paso y con una voz masculina y bien calibrada. Excelente el Víctor de Mario Millán, de instrumento denso y consistente, pero también lírico y expresivo. Muy bien la Pelagia de Júlia Cervera Marsó, que cantó con intención y desenvoltura.

Bajo el liderazgo musical del maestro Julio César Picos, resultó estupenda la prestación coral de los participantes, que cantaron un excelente, bien entonado y entusiasta “Coro de bohemios”, la página más popular de la obra, con buen motivo. La reducción orquestal no perjudicó al carácter sinfónico de la partitura, y evidenció, en cambio, las sutilezas instrumentales y dinámicas, como en el muy bien interpretado Intermedio. El trabajo del maestros también reveló las cualidades expresivas del número final, que parece un pastiche pucciniano pero no lo es del todo, o lo es a su manera, más española y menos artificiosa y relamida.

"En el papel protagonista de la cantante Cosette, se lució Iria Goti, de voz limpia, fresca, bien proyectada, excelentemente preparada para algunas de las agilidades de Vives"

Todo este excelente trabajo tuvo que bregar, y no siempre con fortuna, con una puesta en escena que trasladó la acción, según la versión del libreto de Nando López, al plató de un rodaje de cine actual, lo que a ratos hizo difícil acercarse a la obra original, perdiendoó en gran parte su lirismo juvenil, tan cuidadosamente perfilado por Amadeo Vives. La acción se desdoblaba además en otra que tenía como centro un garito en el que unos jóvenes se disponían a hacer la revolución sexual, la urbanística, la antibinaria e incluso la ecológico-global, con una pancarta gigante, exhibida durante el famoso Coro, que rezaba “Salvemos (juntes) el planete” (sic). Se echó de menos algún Teletubbie, aunque fuera deslenguado.

Es este un achaque propio del Proyecto  empeñado en proponerle a los jóvenes de hoy los afanes de sus mayores boomers. En este caso, fue la directora de escena Nicola Beller Carbone la que obsequió al público con unos inmemoriales anhelos de justicia social universal. El esfuerzo de los sobresalientes instrumentistas y cantantes habría merecido algo más actual y más fino.  * José María MARCO, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL

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