Pratt y Anduaga, un regalo para los aficionados

A Coruña

06 / 09 / 2021 - José Luis JIMÉNEZ - Tiempo de lectura: 4 min

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amigos de la opera de coruña-puritani-operaactual (2) Orquesta, coro, director y solistas, aplaudidos por el público © Amigos de la Ópera de A Coruña
amigos de la opera de coruña-puritani-operaactual (1) Xabier Anduaga y Jessica Pratt, estrellas de la versión de concierto de 'I Puritani' © Amigos de la Ópera de A Coruña

Amigos de la Ópera de A Coruña

Bellini: I PURITANI

En versión de concierto

Jessica Pratt, Xabier Anduaga, Gerardo Bullón, Luiz-Ottavio Faria, Nicole Brandolino. Orquesta Sinfónica de Galicia. Dirección: Giacomo Sagripanti. Teatro Colón, 4 de septiembre de 2021.

Los Amigos de la Ópera de A Coruña levantaron el telón de su programación lírica 2021 con las mismas estrellas como las que lo bajaron el pasado curso, Jessica Pratt y Xabier Anduaga. Si entonces fue en un exitoso concierto en el que ambos intérpretes se presentaron ante el público coruñés, ahora los dos regresaban como Elvira y Arturo Talbo en una versión de concierto de I Puritani. La dirección artística coruñesa apuesta a caballo ganador, y muy pocas veces se equivoca. No lo hizo, tampoco, con esta velada belcantista, aunque al indiscutible triunfo de soprano y tenor cabe hacerle algunos –pocos– matices.

Las virtudes del intérprete donostiarra siguen intactas, exultantes a sus 25 años. La voz continúa exhibiendo homogeneidad en todo el registro, siempre afinada, con un control de la emisión casi absoluto. El timbre sigue ahí, robusto en el centro, carnoso, asomándose al agudo con sobrada suficiencia y desplegándose en la sala con un insultante poderío. La plena voz se combina con una recogida mezzavoce y unos pianissimi trabajados desde la emisión mixta, sobre la que además se frasea con gusto y siempre con musicalidad. No obstante, al Arturo de Anduaga todavía le falta, aunque la pinta es estupenda. Ofrece muchísimo, lo suficiente como para intuir que redondear el personaje no le va a suponer demasiado esfuerzo, toda vez que estaba debutando el rol en A Coruña.

"El timbre de Anduaga es robusto en el centro, carnoso, asomándose al agudo con sobrada suficiencia y desplegándose en la sala con un insultante poderío"

Hay pequeños y notorios vicios en la vocalización, como en «A te, o cara» que pueden subsanarse; por momentos se percibe un canto que busca un cierto efectismo, como el ataque en pianissimo del sobreagudo del aria de entrada; y se echa en falta una interpretación más sosegada, sin el ardor juvenil que mueva a Arturo del fff al ppp sin espacios intermedios sobre los que aposentar el necesario juego de dinámicas, la esencia del belcanto. Se intuyeron algunos nervios en los ascensos a las alturas, principalmente en el dúo del tercer acto y el temible «Credeasi misera», donde el Fa 4 resonó con luz propia, emitido como falsettone reforzado, pero el Re b 4 quedó deslucido. Superado el examen inicial con nota, ahora debe acabar de cincelar su obra.

A su lado, la Elvira de Jessica Pratt fue un regalo para los aficionados. La australiana demostró el porqué de su condición de prima donna del bel canto romántico. De nuevo, un control de la emisión absoluto, y aunque pudo empezar algo fría, conforme la voz fue entrando en calor el festival de canto fiorito fue una gozada. Escalas, trinos, messa di voce, sobreagudos punzantes… No hay recurso que le sea ajeno a la soprano y a su Elvira no cabe hacerle tacha. Su «Son vergine vezzosa» todavía resuena por un Colón lleno al 50 por cien de su aforo, por las exigentes normas impuestas desde la administración autonómica. Y protagonizó junto a Anduaga, probablemente, el mejor lance de la velada en el dúo «Vieni fra queste braccia».

En las voces graves hubo un común denominador: notable presencia, pero escaso dominio del estilo. Tanto Gerardo Bullón como Luiz-Ottavio Faria se escucharon sin problema en la sala; la adecuación al canto belcantista es otra cosa. El barítono, algo incómodo en el agudo, estuvo muy voluntarioso pero sin abrazar la nobleza que agradece el rol; al rotundo bajo brasileño por momentos le costó seguir el ritmo vivo y ágil de la batuta, aunque es justo reconocer que su «Cinta di fiori» salió adelante con mucho mérito. Cumplidores, sin más, el resto del comprimariado.

La lectura de Giacomo Sagripanti fue interesante aunque no exenta de riesgos. Como ya se ha indicado, el suyo es un bel canto fresco, muy dinámico, que evita los tempi lentos y ampulosos de la tradición. Este es el punto de partida: cuestión distinta es que los intérpretes supieran seguir siempre al director. La Sinfónica de Galicia le siguió sin problema, así como el Coro Gaos, en su buen nivel habitual. Muy acertada la decisión de incluir el trío final del primer acto, «Se il destino a te m’invola», poco habitual y que recupera la partitura original de Bellini del estreno parisino de 1835.  * José Luis JIMÉNEZ, corresponsal en A Coruña de ÓPERA ACTUAL