'Policías y Ladrones' por fin es una realidad

Madrid

21 / 11 / 2022 - Mario MUÑOZ - Tiempo de lectura: 3 min

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policíasyladrones-operaactual-teatrodelazarzuela (1) Una escena del estreno en Madrid de 'Policías y ladrones' © Teatro de La Zarzuela / Elena DEL REAL
policíasyladrones-operaactual-teatrodelazarzuela (1) Una escena del estreno en Madrid de 'Policías y ladrones' © Teatro de La Zarzuela / Elena DEL REAL
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Teatro de La Zarzuela

Tomás Marco: POLICÍAS Y LADRONES

Estreno absoluto

César San Martín, Miguel Ángel Arias, María Hinojosa, Alba Moreno Chantar, César Arrieta. Coro del Teatro de La Zarzuela. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dirección musical: José Ramón Encinar. Dirección de escena: Carme Portaceli. 18 de noviembre de 2022.

Pocas zarzuelas pueden presumir de haber levantado tanto hype como Policías y ladrones, con música de Tomás Marco y libro de Álvaro del Amo. Parte de esa expectativa ha sido la lógica: una zarzuela moderna, encargada hace ya mucho por Paolo Pinamonti y compuesta por alguien de mucho renombre que consigue ser extremadamente respetuoso con los códigos y las cadencias del género. La otra parte del interés radicaba en espantar esa especie de maldición que hizo que el estreno se pospusiera en dos ocasiones, en ambas frustrándose muy cerca de levantarse el telón en el Teatro de La Zarzuela. A pesar del tiempo transcurrido, a su favor jugaba que las sátiras políticas, ya las escriba Plauto en el siglo III a.C. o Barbieri en el XIX, no tienen caducidad. No es algo de lo que sentirse orgulloso. La media sonrisa que provocan los paralelismos se aseguró gracias a un texto que se esfuerza en ser inteligible y buscar la complicidad de la rima.

En el apartado musical Marco propone un discurso inteligente, que es a la vez una delectada voz propia y un espacio amigable en el que el público se siente cómodo. Los arquetipos zarzuelísticos se refundan, y la habilidad del compositor para unificar pasajes atonales, modales y tonales convive de manera orgánica con el espacio que la enmarca. El pentagrama tiene un especial cuidado con la escritura percusiva y el color instrumental, dando variedad y enjundia a cada ambiente sin situarse en ningún momento por encima de la trama ni su dinámica organización en escenas.

"El pentagrama tiene un especial cuidado con la escritura percusiva y el color instrumental, dando variedad y enjundia a cada ambiente sin situarse en ningún momento por encima de la trama"

La propuesta escenográfica de Carme Portaceli se acercó a lo funcional: una escalera móvil circular, con una alta puerta giratoria en su centro (alusión clara a una parte de la reciente historia política española), un luminoso en la parte superior y un fondo de cadenas que también aparecían en la parte frontal del escenario cuando la acción se trasladaba a la cárcel. Es difícil sacar más rendimiento a tan pocos elementos. No hubo belleza pero sí mucha sátira.

En lo vocal, la obra se sustenta en dos voces, las de César San Martín (el Presunto Implicado) y Miguel Ángel Arias (el Policía). La partitura de ambos no es exigente en cuanto a extremos de tesitura, pero sí precisa de concentración y naturalidad en la emisión para hacer funcionar escenas como la octava, magníficamente construida a la hora de explicar sonoramente cómo los dos caminos elegidos por los protagonistas acaban por confluir en la cárcel. La caracterización que aporta el registro de grave de Arias encaja perfectamente a un personaje como el suyo, tan cercano a la ley. El resto del reparto, con la pareja de jóvenes Alba Moreno y César Arrieta y la mujer del Presunto Implicado (María Hinojosa) encajó sin dificultades destacando el final del tercer acto. Buena lectura de coro y orquesta, y trabajo tan meticuloso como cercano por parte de José Ramón Encinar. Ojalá se repita la idea y el repertorio del género no crezca únicamente por las necesarias recuperaciones.  * Mario MUÑOZ, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL