Pirgu brilla y Viotti despliega matices aún por encender

Zúrich

09 / 04 / 2024 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 3 min

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bizet zurich La nueva producción de 'Carmen' de Andreas Homoki © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS
bizet zurich La nueva producción de 'Carmen' de Andreas Homoki © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS
bizet zurich La nueva producción de 'Carmen' de Andreas Homoki © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS

Opernhaus Zürich

Bizet: CARMEN

Nueva producción

Marina Viotti, Natalia Tanasii, Niamh O’Sullvan, Uliana Alexyuk, Saimir Pirgu, Łukasz Goliński, Spencer Lang, Jean-Luc Ballestra, Aksel Daveyan, Stanislav Vorobyov. Dirección musical: Gianandrea Noseda. Dirección de escena: Andreas Homoki. 7 de abril de 2024.

La reciente puesta en escena de Carmen en la Opernhaus Zürich, bajo la dirección de Andreas Homoki, ha pasado sin pena ni gloria por el principal escenario suizo. Optando por una representación que se distancia de los arquetipos tradicionales, Homoki propone un viaje escénico que a menudo roza la superficialidad, y en los aspectos innovadores con sensación de déjà vu, perdiendo de vista la pasión y el fuego que caracterizan a esta obra maestra de Bizet. La producción, fruto de una colaboración con la Opéra-Comique de París, transporta al público al escenario del histórico teatro parisino donde Carmen tuvo su estreno en 1875. Esta elección escenográfica de Paul Zoller no solo rinde homenaje al origen de la obra, sino que también subraya el deseo de Homoki de conectar el pasado con el presente, utilizando el minimalismo y un enfoque escénico que refleja las realidades cambiantes de nuestra sociedad.

Marina Viotti, con su presencia escénica y habilidades vocales excepcionales, asumió el desafío de Carmen, pero su interpretación, aunque refinada, careció de la profundidad y la pasión ardiente que el personaje demanda. Ya en la Habanera buscó la delicadeza en contraposición a la sensualidad, dejando a más de uno frío en su entrada. Aunque Viotti es un animal escénico y una excelente cantante, su Carmen peca de cierta superficialidad, ofreciendo una versión que, aunque, en ocasiones, vocalmente cautivadora, se queda corta en transmitir el espíritu indomable y la complejidad emocional y poliédrica del personaje.

"Saimir Pirgu emergió con una actuación estelar como Don José, trazando con maestría la evolución emocional del personaje, desde la inocencia hasta un desenlace desgarrador"

Saimir Pirgu emergió con una actuación estelar como Don José, trazando con maestría la evolución emocional del personaje, desde la inocencia hasta un desenlace desgarrador. Su momento de especial gracia llegó cuando su voz, rica en matices, se desplegaba en un arco que iba del lirismo más íntimo a la exultación dramática más poderosa. Su dominio técnico y expresivo brilló especialmente en «La fleur que tu m’avais jetée», donde cada nota cobró vida hasta un final apasionado y exultante. Pirgu hizo gala de un squillo penetrante, que resonó con pasión en el dramático clímax del dúo final, un «C’est toi, c’est moi» que arrebata el aliento, afianzando su estatus como figura central en esta Carmen.

Natalia Tanasii, como Micaëla, ofreció una prestación muy sólida, de hermoso timbre y excelente proyección, y gustó mucho en su página del tercer acto y, sobre todo, en el dúo con Don José. Łukasz Goliński (Escamillo) no terminó de convencer en una prestación anodina y estereotipada. De los comprimarios sobresalió la Frasquita de Uliana Alexyuk y también a buen nivel Niamh O’Sullivan (Mercedes), Spencer Lang (Remendado) y Jean-Luc Ballestra (Dancaïre).

Gianandrea Noseda, al timón de la Philharmonia Zürich, abordó la partitura con ímpetu teatral, moldeando el drama musical con una paleta rica en contrastes. Su dirección, vibrante y audaz, osciló entre momentos de gran vigor y otros de intimidad reflexiva, en un esfuerzo por dar nueva vida a las melodías consagradas de Bizet. Sin embargo, la intensidad con la que Noseda dirige a veces superó los límites del matiz, sacrificando el equilibrio que requiere la narrativa lírica. A pesar de estos excesos, la precisión y el dinamismo de su batuta consiguieron momentos de sublime belleza que afirman su reputación como uno de los directores más destacados en el panorama operístico actual. Como broche de oro se cerró el trabajo conjunto del Coro de la Opernhaus Zürich que brilló especialmente, aportando energía y cohesión junto al también excelente coro infantil.  * Albert GARRIGA, corresposnal en Zúrich de ÓPERA ACTUAL