Pasqual esquiva las protestas en la consagración de Netrebko y Garanca

Milán

11 / 12 / 2023 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 3 min

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don carlo scala Garanca y Netrebko en la nueva producción de 'Don Carlo' de Lluís Pasqual © Teatro alla Scala / BRESCIA & AMISANO
don carlo scala Elina Garanca como Princesa Eboli en la nueva producción de Lluís Pasqual © Teatro alla Scala / BRESCIA & AMISANO
don carlo scala Luca Salsi (Rodrigo) y Francesco Meli (Don Carlo) © Teatro alla Scala / BRESCIA & AMISANO
don carlo scala Anna Netrebko (Elisabetta de Valois) y Michele Pertusi (Filippo II) © Teatro alla Scala / BRESCIA & AMISANO

Teatro alla Scala

Verdi: DON CARLO

Nueva producción

Francesco Meli, Anna Netrebko, Elina Garanca, Luca Salsi, Michele Pertusi, Ain Anger, Jongmin Park, Elisa Verzier, I Jinxu Xiahou, Rosalia Cid, Chao Liu, Wonjun Jo, Huanhong Li, Giuseppe De Luca, Xhieldo Hyseni, Neven Crnić. Dirección musical: Riccardo Chailly. Dirección de escena: Lluís Pasqual. 10 de diciembre de 2023.

 

Pasado todo lo que conlleva el estreno de temporada en La Scala, el 7 de diciembre en que se celebra San Ambrosio, el patrono de la ciudad —la oficialidad política y económica, el glamour y los famosos, entre ellos Pedro Almodóvar declarando que era su primera vez en la ópera—, las razones de la música, del teatro y de la ópera han vuelto a su acostumbrado cauce ante una sala abarrotada de público y de aficionados llegados de todas las partes del mundo, muchos desde España.

Este Don Carlo (ver previa en este enlace), en cuatro actos y en italiano (para escuchar en La Scala la versión original francesa, será en otras fechas) se presenta con toda su monumentalidad escénica y musical. Los abucheos que han recibido los responsables de la parte escénica el día del estreno han parecido francamente excesivos. Es verdad, en todo caso, que ni la escenografía de Daniel Bianco se impone por fantasía y color, y que la regia de Lluís Pasqual parece sin destellos de originalidad –otra cosa es el magnífico vestuario de Franca Squarciapino–, y también que la coreografía de Núria Castejón ni la iluminación de Pascal Mérat han aportado especiales méritos, pero tampoco era para tanto: parece que el público se divide entre los que aman lo convencional y los que buscan los escalofríos de la provocación. Y en este caso la primera ha quedado escasa sin provocar a los segundos.

Todo lo contrario a lo sucedido, en la parte estrictamente musical: excelente como siempre la orquesta y magnífico el coro, dirigido por Alberto Malazzi. Ricardo Chailly desde el podio impuso tiempos alargados pero sin bajones de tensión, y optó por la tinta más lóbrega y melancólica, hasta opresiva, que surge de la impresionante partitura verdiana, garantizando un buen equilibrio con la escena y arropando con cuidado los intérpretes.

Una vez más, el público ha tenido ocasión de descubrir que en vivo todo suena distinto, con unos espacios sonoros y matices que el audio (pésimo) de la RAI no logró retransmitir la noche del estreno, empezando por el protagonista, el tenor Francesco Meli, que si bien sufre en el agudo (el Si del concertante del Auto de Fe es un vano tentativo de alcanzar la nota) acaba imponiéndose por su gusto en el canto, la buena proyección y el excelente fraseo, amén de una presencia escénica de indudable empaque. Luca Salsi, Marqués de Posa, dispone de un instrumento potente que usa a veces con demasiada vehemencia, pero su personaje resalta por humanidad y generosidad vocal. Michele Pertusi, repuesto parcialmente tras la noche del estreno, hoy en día no tiene rivales en el rol de Felipe II a nivel interpretativo: su interiorización del personaje, su autoridad en el acento, su fraseo minucioso en resaltar cada sílaba de la palabra cantada, representan una auténtica clase magistral, aun midiendo inteligentemente la emisión, los fiati que hasta cuando parecen acortarse logran un máximo efecto dramático. Más que correctos el Inquisidor, también Fraile en la primera escena, del bajo Jongmin Park, así como el Tebaldo de la soprano Elisa Verzier, el Conde de Lerma y Araldo del tenor Junxu Xiahou, y los seis diputados flamencos, Chao Liu, Wonjun Jo, Giuseppe De Luca (el único italiano), Xhieldo Hyseni, Neven Crnic y el bajo Huaniong Li, el que fue también Carlos V en el final de la ópera. Mención especial a la soprano compostelana Rosalia Cid, estupenda Voz del Cielo, de la que es lícito esperar grandes cosas.

Finalmente, las dos damas protagonistas: Elina Garanca, en su debut como Princesa de Eboli y Anna Netrebko, Isabel de Valois. La primera se ganó al público por su musicalidad, espléndida presencia escénica y una interpretación magnífica; sin embargo, la zona grave es su punto débil y su voz, por momentos, resultó más clara que la de la Netrebko, quien, por su parte, en ocasiones se excedía en la zona central con sonidos de pecho. Pero al llegar al agudo la voz de la rusa encandila con pianísimos, medias voces, un legato de alta escuela y una presencia, tanto vocal como escénica, realmente impresionante. El éxito apoteósico logrado por ambas no es solo muestra del cariño que les tiene el público, sino señal de que su arte es superior a los mínimos defectos, de los que nadie es inmune. Bravo por ellas. * Andrea MERLI, corresponsal en Milán de ÓPERA ACTUAL