Pasolini, Parra y Bieito, en la 'Orgia' liceísta

Barcelona

12 / 04 / 2024 - Albert MENA - Tiempo de lectura: 2 min

Print Friendly, PDF & Email
Stundytė Miedl Orgia Liceu Aušrinė Stundytė y Christian Miedl en 'Orgia' en el Liceu © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Stundytė Miedl Orgia Liceu Aušrinė Stundytė y Christian Miedl en 'Orgia' en el Liceu © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Stundytė Miedl Orgia Liceu Aušrinė Stundytė y Christian Miedl en 'Orgia' en el Liceu © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Martínez Miedl Orgia Liceu Jone Martínez y Christian Miedl en 'Orgia' en el Liceu © Gran Teatre del Liceu / David RUANO

Gran Teatre del Liceu

Parra: ORGIA

Estreno en Barcelona

Aušrinė Stundytė, Christian Miedl, Jone Martínez. Dirección musical: Pierre Bleuse. Dirección de escena: Calixto Bieito. 11 de abril de 2024.

Se estrenó en el Liceu una nueva ópera del compositor catalán Hèctor Parra con libreto de Calixto Bieito, vista ya en Bilbao el año pasado en el Teatro Arriaga Antzokia y basada en una provocadora obra de teatro de Pier Paolo Pasolini que influiría en su decisiva película Saló o los 120 días de Sodoma: se trata de Orgia, un texto brutal sobre la violencia ejercida por la Autoridad sobre cualquier individuo diferente.

En la obra (ver previa en este enlace), un hombre y una mujer que conforman un matrimonio pequeñoburgués y padres de dos hijos, reflexionan sobre la incontable cantidad de suplicios que viven en su experiencia cotidiana: desde la imposibilidad de compartir sus pensamientos al silencio al que se enfrentan (y comparten) con los demás habitantes de su pueblo, pasando por el terrible peso del pasado y la absoluta falta de futuro. En un entorno así solo queda volver a un estado primitivo de deseo, poder y violencia, de valores invertidos y claridad solamente en esas cosas que transgreden y afectan al cuerpo. De aquí que, al final de la obra, y después de que la mujer asesine a sus dos hijos y se suicide, el protagonista masculino mate a una prostituta y decida quitarse la vida para así abandonar unas condiciones de vida que son de todo, menos soportables.

"La puesta en escena de Bieito acierta al evitar representar la violencia sobre la Mujer, muy presente en el texto original, y le da la vuelta para que sea ella quien controle al Hombre"

La versión de Parra y Bieito, en italiano, utiliza buena parte del texto original, priorizando las secciones más vívidas: desde imágenes de violencia física y sexual a recuerdos del mundo idílico de un infante nacido “entre los Alpes y el mar”. Esto causa una hiperfragmentación del texto, donde cada pocas frases se cambia de contenido, pero algo que le permite a su vez caracterizar varias secciones como si fuera un collage musical. Así, por ejemplo, la Mujer habla de sus recuerdos cerca del río Po, violaciones y abusos sexuales de su padre incluidos, que Parra aprovechará para convertir en un cruel espejismo de “Ho una casa nell’Honan” de Turandot. O, al comienzo, presentar esta Orgia como si fuera una versión modernizada del Wozzeck de Berg, otra obra cargada de violencia, misoginia y muerte.

En esta ocasión, la puesta en escena de Calixto Bieito para esta coproducción entre el Arriaga, el Liceu y el Festival Perelada, acierta al evitar representar la violencia sobre la Mujer, muy presente en el texto original, y le da la vuelta para que sea ella quien controle al Hombre, quién seguirá desvariando hasta que se vaya a dormir, sin dejar muy claro el asesinato de los hijos y su suicidio. Posiblemente, en todo caso, sea la primera secuencia de la puesta en escena, cuando se ilustra el prólogo, la más impactante, con el Hombre colgado entre espasmos. Unas paredes simples, mobiliario convencional e iluminación de varios colores termina de describir la escena de esta ópera de cámara.

Hay que aplaudir el buen trabajo de la vasca Jone Martínez en el breve papel de la Chica, con una voz brillante, ágil y afilada unida a una seguridad escénica fantástica, que promete más noches de ensueño operístico. Convincentes también Aušrinė Stundytė como Mujer y Christian Miedl como Hombre, en un tour de force de agudos potentes, desgarros emocionales y violencia física. Buen trabajo también el de Pierre Bleuse a cargo de la Orquestra Simfònica del Liceu, sacando partido de todos los timbres que exige el canon de una ópera del siglo XXI, subrayando los golpes de efecto y transitando con elegancia la compleja y versátil partitura de Parra. Al acabar, miradas de estupefacción y sorpresa, un síntoma de que la ópera no es un lenguaje muerto. * Albert MENA, crítico de ÓPERA ACTUAL