París: Madame Favart sin costuras

08 / 07 / 2019 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 minutos

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La puesta en escena de Anne Kessler reivindicó la figura histórica de Madame Favart ubicando la acción de la ópera de Offenbach en un taller de costura © Opéra Comique
La puesta en escena de Anne Kessler reivindicó la figura histórica de Madame Favart ubicando la acción de la ópera de Offenbach en un taller de costura © Opéra Comique
La puesta en escena de Anne Kessler reivindicó la figura histórica de Madame Favart ubicando la acción de la ópera de Offenbach en un taller de costura © Opéra Comique
La puesta en escena de Anne Kessler reivindicó la figura histórica de Madame Favart ubicando la acción de la ópera de Offenbach en un taller de costura © Opéra Comique

Opéra Comique

Offenbach: MADAME FAVART

Marion Lebègue, Christian Helmer, Anne-Catherine Gillet, François Rougier, Franck Leguérinel, Éric Huchet, Lionel Peintre. Coro de la Opera de Limoges. Orquesta de Cámara de París. Dirección: Laurent Campellone. Dirección de escena: Anne Kessler. Salle Favart. 24 de junio de 2019.

Madame Favart es una obra lírica en la más pura tradición de opéra comique, escrita por Jacques Offenbach al final de su vida, casi a la par que Les contes d’Hoffmann. Narra las vicisitudes –más o menos históricas– del matrimonio Favart, huyendo del Mariscal de Saxe (el mismo que aparece en la ópera de Francesco Cilea Adriana Lecouvreur) deseoso de obtener los favores de la atractiva y polifacética Justine Favart. Una comedia de enredo de una complejidad argumental tal que se adivina que los propios libretistas –Alfred Duru y Henri Chivot– tuvieron dificultades para seguir el hilo de la acción.

En el podio del foso, Laurent Campellone dio una lección de interpretación de la música de Offenbach: mucho metal y poca cuerda, sonido áspero las más de las veces, extrema suavidad en pasajes liricos, y bombo y platillo frecuentes: una verdadera delicia.

Firmó la puesta en escena Anne Kessler. Siendo la directora sociétaire de la comédie française no podía no hacer hincapié en las partes habladas de la obra. Para comenzar, mandó respetarlas en su integridad aún cuando representaban la mitad de los textos. Situó la acción en un taller de costura ­–reproducción del verdadero taller de la sala Favart firmado por Andrew D. Edwards– en homenaje a la histórica Justine Favart, quien, entre mil otras actividades, introdujo en la ópera del siglo XVIII el vestuario adaptado a cada personaje.

© Opéra Comique

Marion Labègue como Justine Favart en su taller de costura

Kessler contó con la ayuda excepcional de artistas que en el escenario desplegaron una prosodia, en textos hablados y cantados, que hizo innecesario el sobretitulado y un dramatismo, sin duda exagerado en óperas de otros géneros o tiempos, pero perfectamente adaptado al género comique. Subráyense los mejores valores estimados, y perdonen los no citados la injusticia. Marion Labègue y Christian Helmer, la pareja Favart, sobresalieron por las calidades vocales que vienen citadas y por su gran comicidad y presencia escénica. No les fueron a la zaga Anne-Catherine Gillet y François Rougier (Suzanne y Héctor, la pareja inventada por Jacques Offebach, utilísima para el desarrollo del enredo argumental). Éric Huchet fue un marqués de Pontsablé inmejorable, Lionel Peintre se lució en el papel del tabernero Biscotin y, Franck Leguérinel, indispensable en toda producción de este género, brilló en su papel de Cotignac, el intransigente papá de Suzanne.