París: El oscuro misterio de 'Der Freischütz'

25 / 10 / 2019 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

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Freischütz misterio Stanislas de Barbeyrac y Johanni van Oostrum, delante de Thorsten Grümbel, interpretaron a los protagonistas a muy buen nivel © Théâtre des Champs Élysées / Vincent POTENT

Théâtre des Champs Élysées

Weber: DER FREISCHÜTZ

Nueva producción

Stanislas de Barbeyrac, Johanni van Oostrum, Chiara Skerath, Vladimir Baykov, Christian Immler, Thorsten Grümbel, Daniel Schumtzhard, Anas Séguin, Clément Dazin. Insula Orchestra, Coro Accentus. Dirección: Laurence Equilbey. Dirección de escena: Compagnie 14:20. 21 de octubre de 2019.

El oscuro misterio de Der Freischütz se revela en esta producción de la Compagnie 14:20 (Clément Debailleul y Raphaël Navarro en la dirección de escena y Valentine Losseau en la dramaturgia), que optó por oscurecer al máximo el escenario. En el Théâtre des Champs Élysées el grupo parisino encomendó a su figurinista, Siegrid Petit-Imbert, a que vistiera a todos los intérpretes por igual. Ciertamente, los efectos creados por las luces sobre fondo negro se alternaron durante toda la velada y crearon con éxito un ambiente fantasmagórico, propio del impenetrable bosque en el que se transcurre la historia del cazador, la joven Agathe y el diablo. La opción no agradó a todo el público y así algunos se lo hicieron saber a los responsables del montaje al final de la velada.

"La soprano sudafricana Johanni van Oostrum fue una Agathe muy fiel a la tradición. Vocalmente irreprochable, interpretó llanamente su papel con timbre muy agradable"

No se refugió la Compañía en la oscuridad para simplificar el trabajo dramático de los cantantes, quienes caracterizaron cada situación con gestos y actitudes que pudieran corroborar el texto de Johan Friedrich Kind, autor del libreto.

En este marco bien trazado, brillaron las voces, capaces de afrontar el recitativo en alemán con gran elegancia, expresión clara, bien inteligible, y también el canto mayormente adoptando líneas melódicas sin afectaciones usando a menudo el rubato. Sorprendió la interpretación del tenor francés Stanislas de Barbeyrac (Max) por la calidad de su fonética alemana. Pasó una y otra vez de las partes habladas a las cantadas sin transformación de su timbre y dio del joven cazador una versión sin mácula, con agudos brillantes, sin ostentación, y buen dominio del resto de la tesitura.

La soprano sudafricana Johanni van Oostrum fue una Agathe muy fiel a la tradición; vocalmente irreprochable, interpretó llanamente su papel con timbre muy agradable. La buena impostación de su voz le permitió atravesar la noche sin tener que realizar esfuerzos especiales. Chiara Skerath fue Ännchen, la prima de Agathe, y también obtuvo el aplauso del público. Los demás comprimarios fueron justamente aplaudidos por sus recitativos expresivos, prosodia teatral perfecta, canto sin fallos ni aproximaciones.

El Coro Accentus, bien preparado por Franck Markowitsch, afrontó con serenidad y temple cada una de sus múltiples intervenciones.

Todo ello fue posible gracias a la atenta mirada y sin duda al trabajo de preparación realizado desde el podio por Laurence Equilbey quien, al frente de la Insula Orchestra, cubrió una noche de música excepcional.