Oviedo: Un 'Rinaldo' de cine

08 / 10 / 2019 - Cosme MARINA - Tiempo de lectura: 3 min

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'Rinaldo' de Händel en la Ópera de Oviedo © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
Una escena del cinematográfico montaje de Kobie van Rensburg de 'Rinaldo' © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
Esta espectacular producción proviene del Chemnitz Theatre © Chemnitz Theatre
© Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ

Teatro Campoamor

Händel: RINALDO

Paola Gardina, Lenneke Ruiten, Vivica Genaux, Rupert Enticknap, Matthew Brook, Carmen Romeu, César San Martín, María Martín. Dirección: Aarón Zapico. Dirección de escena: Kobie van Rensburg. 6 de octubre de 2019.

En un clima muy emotivo por el reciente fallecimiento de Jaime Martínez, presidente de la Ópera de Oviedo durante quince años, dieron comienzo las funciones de Rinaldo de Händel que fueron dedicadas a quien llevó el timón del ciclo lírico asturiano hasta hace unos meses.

"Van Rengsburg decidió convertir el asedio de Jerusalén y los elementos mágicos de la historia en una especie de sainete con toques de humor gestual y una ambientación hortera como de fantasía oriental"

El teatro Campoamor va incorporando con acierto las principales obras del catálogo lírico händeliano y faltaba el título que fue la tarjeta de presentación del compositor en Londres y que aquí llegó en una peculiar y cinematográfica versión de Kobie Van Rengsburg. Se valió el director de escena de la técnica del croma –tan empleada en cine y televisión y últimamente también en diversas producciones líricas– para crear en vivo una película con los cantantes en un plano inferior sobre un fondo azul y en la parte superior del escenario una gran pantalla en la que los asistentes ya veían la película con todos sus efectos especiales.

En el filme también se incluía un sobretitulado que cobró especial protagonismo con una traducción  muy peculiar con términos como «merluzo» o «cuqui» con el único objetivo de provocar la risa fácil de espectador. El tono cómico venía impuesto por Van Rengsburg que decidió convertir el asedio de Jerusalén y los elementos mágicos de la historia en una especie de sainete con toques de humor gestual y una ambientación hortera como de fantasía oriental.

Desde el foso, el asturiano Aarón Zapico, al frente de Oviedo Filarmonía, busco una lectura contrastada de la partitura, de matiz exquisito en los afectos más emotivos y vigorosos tempi en los agitados. Fue un acercamiento contundente y eficaz. Hubiese funcionado mejor, sin duda, si el proyecto se hubiese realizado con una formación historicista, porque la flexibilidad de la misma hubiera tenido un perfil más adecuado. Puntuales problemas de balance en el primer acto se fueron solventando según avanzó la noche. Algunas licencias en la estructura de la obra no alteraron demasiado el discurso narrativo, pero tampoco aportaron ninguna novedad.

En el correcto reparto, en líneas generales, brilló con luz propia Vivica Genaux como Rinaldo, papel que domina dramática y vocalmente, aunque, como el resto del elenco, se vio perjudicada por una escena demasiado abierta que no facilitaba la proyección vocal. Destacó también Lenneke Ruiten, Almirena afortunada y de hermoso timbre. Paola Gardina sacó adelante un Goffredo que tuvo en la vis cómica su punto fuerte, mientras que Carmen Romeu fue una solvente Armida, camaleónica y de sonoridad exuberante, aunque a veces estilísticamente no estuviese todo lo ajustada que debiera. Discreto el Eustazio de Rupert Enticknap y muy en primer plano el Argante de Matthew Brook. César San Martín y María Martín cumplieron eficazmente con sus cometidos.