Oviedo: El 'delirio' Flórez, sin sorpresas

25 / 06 / 2019 - Diana DÍAZ - Tiempo de lectura: 2 minutos

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Juan Diego Flórez durante su actuación en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo © Música en Siana / Pablo SIANA

Auditorio Príncipe Felipe

Recital Juan Diego Flórez

Cierre de temporada

Obras de Bellini, Glinka, Donizetti, Lehár, Bizet, Gounod y Verdi. Juan Diego Flórez, tenor. Cécile Restier, piano. 16 de junio de 2019.

El Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo celebró por todo lo alto el cierre de su temporada con una voz de excepción, muy esperada por la grada asturiana, el tenor Juan Diego Flórez, uno de los grandes talentos de la ópera que durante 20 años de carrera ha conquistado teatros de todo el mundo. Como demostró en Oviedo (donde compareció casi un mes más tarde de lo anunciado primeramente debido a un problema de salud), el cantante también conecta con el público en las distancias cortas, aquí acompañado de Cécile Restier al piano. Flórez, con su carisma, sedujo a un público muy predispuesto a disfrutar de la velada, y que acabó pidiendo bises “a la carta” entre bromas del tenor, casi a la manera de un pinchadiscos. En este momento no faltó la guitarra en mano para interpretar canciones latinoamericanas, como es habitual en los bises de Flórez y en la línea de su disco para Sony del año pasado. A la canción peruana “El gallo Camarón” y a otros éxitos mexicanos, destacó la plenitud de su interpretación de “Granada” y un “Nessun dorma” que hizo cantar al público.

Flórez puso a los asturianos en pie, y así cabía esperar para premiar la visita de una voz con todas las posibilidades que el aficionado a la lírica bien conoce. El tenor peruano sigue siendo una referencia en el repertorio belcantista, si bien su trayectoria le ha conducido a probar en el repertorio verdiano y a asentarse en la música francesa. Por eso el programa que se escuchó en Oviedo no contuvo sorpresas para sus seguidores.

 

En la segunda parte del recital, Flórez brindó arias de sus últimos éxitos sobre las tablas teatrales

De hecho, la segunda parte, dedicada al repertorio francés, fue de especial interés en paralelo a sus últimos éxitos sobre las tablas teatrales. Así, la primera parte del concierto se dedicó al repertorio más ligero en una actuación in crescendo desde la arieta “Ma rendi pur contento”, dulce e íntima, y “O di Capellio, generosi amici…” de I Capuleti e i Montecchi, destacando entre la selección de Bellini, esta última con otra fuerza vocal, quizá algo forzada en la última parte, pero de fraseo emocionante en el corazón del aria. No obstante, en esta mitad de la velada se impuso Donizetti y “Una furtiva lagrima” para delirio del público y, sobre todo, su “Tombe degli avi miei…” de Lucia di Lamermoor, donde lució flexibilidad vocal y profundidad dramática.

Tras el descanso se escuchó una selección de obras de Lehár, páginas poliédricas salpicadas de humor, dulzura y pasión propias de la opereta como “Gern hab’ich die Frau’n geküsst” de Paganini, para apreciar esa capacidad de fraseo tan admirada en Flórez, para seguir con la intensidad de “La fleur que tu m’avais jetée” de Carmen, de Bizet, que renovó los bravos del público. El Flórez más expresivo también se lució en “Oh dolore” de Attila, de elegante fraseo, para cerrar ruta. Aunque el tenor se llevó más aplausos tras “Ah lève toi, soleil” de Roméo et Juliette de Gounod, muy del gusto del público, y “La mia letizia infondere…” de I lombardi, de Verdi. En estas páginas el cantante mostró su potencia y dominio técnico vocal.