Oviedo: El Campoamor cierra su 'Anillo'

13 / 09 / 2019 - Cosme MARINA - Tiempo de lectura: 3 min

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Mijaíl Vekua y Stéphanie Müther ante las dos orquestas asturianas encima del escenario © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
'El ocaso de los dioses' en el montaje visual de Carlos Wagner © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
Stéphanie Müther se incorporó al 'cast' a última hora © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ

Teatro Campoamor

Wagner: EL OCASO DE LOS DIOSES

Nueva producción

Mijaíl Vekua, Boaz Daniel, Zoltan Nagy, Taras Shtonda, Stéphanie Müther, Berna Perles, Agnieszka Rehlis, Cristina Faus, Sandra Ferrández, Vanessa Goikoetxea, Marina Pardo, Marina Pinchuk. Dirección: Christoph Gedschold. Dirección de escena: Carlos Wagner. 10 de septiembre de 2019

La Ópera de Oviedo ha cerrado con gran éxito de público su primera incursión en la Tetrología wagneriana. Un ciclo bianual desarrollado a lo largo de ocho años que ha tenido que bregar con la deficiente infraestructura escénica del Teatro Campoamor para acoger una obra de esa envergadura. Además, sucesivos cambios en los apartados escénico y musical rompieron la unidad de este Anillo del nibelungo asturiano en un tramo final en el que no se ha podido ir más allá de versiones semiescenificadas que han lastrado la integridad de las dos últimas jornadas en lo que a su verosimilitud dramatúrgica se refiere. Se tiene, por tanto, que valorar el balance teniendo en cuenta de que no se está ante una Tetralogía al uso y que las limitaciones han sido un elemento decisivo.

"Carlos Wagner empleó la corbata del escenario, el foso elevado del Teatro y también el patio de butacas para entradas y salidas de los personajes"

Pese a todas las dificultades, la última jornada, El ocaso de los dioses, se desarrolló con buen nivel de calidad, teniendo sus dos pilares en la versión musical y en un sólido reparto que defendió la obra con bravura y convicción. De nuevo unieron sus efectivos sobre el escenario Oviedo Filarmonía y la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, esta vez bajo la batuta del maestro Christoph Gedschold que logró empastar ambas agrupaciones en condiciones hasta lograr una adecuada sonoridad wagneriana, buen balance con los cantantes y una muy notable prestación del coro de la Ópera de Oviedo reforzado por integrantes del coro Intermezzo. Para la acción dramática, Carlos Wagner empleó la corbata del escenario, el foso elevado del teatro y también el patio de butacas para entradas y salidas de los personajes en diferentes momentos de la acción. Ofreció una lectura esquemática de la obra apoyándose en unas proyecciones muy sucintas. Cumplió con corrección el cometido de crear la ilusión de una propuesta escénica que, en este caso, no iba más allá de una utopía.

La característica principal del elenco fue su homogeneidad y la impecable prestación de cada uno de sus integrantes. A última hora y sustituyendo a Elisabete Matos se incorporó Stéphanie Müther como Brünhilde y triunfó exhibiendo un hermoso y carnoso timbre y una emisión poderosa, de gran seguridad. También a buena altura transcurrió la prestación de Mijaíl Vekua, entregado como Siegfried. Magníficos y rotundos Boaz Daniel y Taras Shtonda como Gunther y Hagen respectivamente y brillante la Waltraute de Agnieszka Rehlis. No se quedó atrás Zoltan Nagy como Alberich y el resto del cast sumó para conseguir una acertada velada desde el punto de vista vocal. Es de justicia resaltar lo acertado de la amplia representación española presente en el título: Berna Perles, Cristina Faus, Sandra Ferrández, Vanesa Goikoetxea o Marina Pardo, a las que hay que añadir a la bielorrusa Marina Pinchuk. Debe consignarse que la Ópera de Oviedo siempre cuenta en sus proyectos con intérpretes españoles que están aquí por su calidad, no por su nacionalidad. No siempre sucede en otros teatros de nuestro país y conviene, por ello, remarcar ese compromiso sostenido a lo largo del tiempo.