Orphée en la corte de Napoleón III

Lausana

08 / 01 / 2024 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 3 min

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opereta lausanne La nueva producción de Olivier Py de 'Orphée aux enfers' © Opéra Lausanne / Jean-Guy PHYTON
opereta lausanne La nueva producción de Olivier Py de 'Orphée aux enfers' © Opéra Lausanne / Jean-Guy PHYTON
opereta lausanne La nueva producción de Olivier Py de 'Orphée aux enfers' © Opéra Lausanne / Jean-Guy PHYTON

Opéra de Lausanne

Offenbach: ORPHÉE AUX ENFERS

Nueva producción

Samy Camps, Marie Perbost, Julien Dran, Nicolas Cavallier, Sophie Pondjiclis, Frédéric Longbois, Clémentine Bourgoin, Béatrice Nani, Carole Meyer, Yuki Tsurusaki, Emma Delannoy, Höel Troadec, Aslam Safla. Dirección musical: Arie van Beek. Dirección de escena: Olivier Py. 29 de diciembre de 2023.

 

En su habitual cita navideña con la opereta, la Opéra de Lausanne (en Suiza, ver artículo En Portada de ÓA 273 en este enlace) presentó una nueva y espléndida producción de Orphée aux Enfers firmada por Olivier Py. El flamante director del Théâtre du Châtelet de París se alejó de su habitual discurso dramático, apuntó en una mirada cínica y satírica para dar forma a una desternillante versión, con el marco escénico del omnipresente Jardín de las delicias de El Bosco, y un gran teatro, decadente, que dibujaba con mordacidad al régimen bonapartista de la época, en tándem, con Pierre-André Weitz, como responsable de la escenografía y del vestuario.

En su momento, el estreno de esta obra no estuvo exento de polémica, cosa que ayudó al compositor al éxito de público, que le salvaría de su penoso estado financiero. Hasta Halévy, que escribiría el libreto junto a Hector Cremieux, quiso desaparecer de los créditos por temor a represalias. Nació como opereta en dos actos en 1858, que se revisó y amplió en la versión de 1874, convertida en Opéra-féerie (ópera de hadas), en cuatro actos, la edición que pudo verse en Lausana este pasado fin de año.

En ella, Py y Weitz se sirven de la sátira de Offenbach, escondida en la mitología de los dioses romanos, para mofarse del régimen de Bonaparte III, y relatar abiertamente un escarnio al líder francés y su entorno. El resultado: un espectáculo teatralmente brillante, una farsa de personajes muy trabajados y un cuidado movimiento escénico, con jocosas escenas a lo vodevil (soberbia, la de la mosca), coreografías cabareteras y mucho burlesque.

"Del extenso y sólido elenco vocal, destacaron principalmente el tenor francés Julien Dran (Aristée/Pluton) y el barítono reunionés Aslam Safla, que llamó la atención en su breve papel como Mars"

Musicalmente, el veterano director holandés Arie van Beek mantuvo el frenético ritmo escénico en el foso, siendo el verdadero cómplice de Py. A pesar de que tendió a una lectura algo superficial ante la Sinfonietta de Lausanne –habitual en estas producciones navideñas—, poco atento a los detalles y de brocha gorda, llevo a buen puerto la para nada fácil partitura offenbachiana, brillando especialmente en los entreactos y ballets. Con Py acordaron ciertos cortes, pocos, y cambiaron las habituales oberturas.

Del extenso y sólido elenco, destacaron principalmente el tenor francés Julien Dran (Aristée/Pluton) y el barítono reunionés Aslam Safla, que llamó la atención en su breve papel como Mars; el primero gustó mucho por la calidad de su instrumento, proyección y solidez técnica, sumado a una gran prestancia escénica. También el Orphée rockero del tenor francés Samy Camps, que supo llevar con inteligencia el nada fácil rol, y en complicidad con el regista, creando momentos hilarantes, como la maravillosa despedida del maestro. A su lado, la soprano francesa Marie Perbost (Eurydice) se movió cómodamente en la escena, y dio lo que pudo vocalmente, destacándose en la difícil “Ah! Quelle triste destinée”. El resto de los dioses participaron magníficamente de esta farsa escénica, ridiculizando a los principales personajes bonapartistas, donde sobresalieron la Diane de Clémentin Bourgoin, el Jupiter de Nicolas Cavallier y la Juno de Carole Meyer. John Styx brilló escénicamente en las manos del actor-cantante Frédéric Longbois, quien vocalmente haría lo que pudo. De igual manera pasaría con la Vénus y l’Opinion Publique de Béatrice Nani y Sophie Pondjiclis* Albert GARRIGA, corresponsal en Lausana de ÓPERA ACTUAL