Orlando, con el amor no se juega

Peralada

31 / 07 / 2021 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 3 min

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Orlando / operaactual.com Una escena de 'Orlando', de Händel © FICP / Toti FERRER
Orlando / operaactual.com Xavier Sabata como Orlando © FICP / Toti FERRER
Orlando / operaactual.com Una escena de la producción de Rafael G. Villalobos © FICP / Toti FERRER

Festival Castell de Peralada

Händel: ORLANDO

Nueva producción

Xavier Sabata, Sabina Puértolas, Marie Lys, Eve-Maud Hubeaux, José Antonio López. Vespres d’Arnadí. Dirección musical: Dani Espasa. Dirección de escena: Rafael G. Villalobos. Auditorio Jardins del Castell, 30 de julio de 2021.

El Festival Castell de Peralada ha hecho bueno aquello de que toda crisis conlleva una oportunidad y, aprovechando las restricciones de aforo aún vigentes, ha programado por vez primera, en el auditorio Jardins del Castell, un título barroco. Orlando, estrenada en el King’s Theatre Haymarket de Londres en 1733, es la primera de las tres óperas que Georg Friedrich Händel dedicó al héroe surgido del poema épico de Ludovico Ariosto Orlando furioso. Le siguieron Alcina y Ariodante, estrenadas dos años más tarde ya en el Covent Garden Theatre y que, en tiempos modernos, han tenido mejor fortuna que Orlando. Pese a no ser una de las obras más populares de su autor, contiene algunos números musicales brillantes y escenas de gran originalidad y fuerza expresiva, como la de la locura del personaje protagonista, que anticipa las de las grandes heroínas del bel canto romántico.

La trama está sostenida por un triángulo amoroso a través del cual se acaba poniendo de manifiesto la fuerza imparable, a menudo destructiva, del amor. El director escénico Rafael G. Villalobos gusta de introducir referentes artísticos, históricos o intelectuales externos a la obra en sí para aportar una mirada distinta y vislumbrar nuevas perspectivas que le permitan exponer diversos niveles de lectura. Lo hizo con Tosca en su debut en La Monnaie de Bruselas y lo ha hecho ahora con Orlando en esta nueva producción del Festival Castell de Peralada. Con ello consigue crear un juego de espejos que, en esta producción, queda claramente explicitado por el diseño escenográfico de Emanuele Sinisi que incluye un espejo gigante en la zona superior de escenario a través del cual los personajes parecen desdoblarse.

El referente aquí es la novela Orlando, de Virginia Woolf. O, más bien, la propia escritora inglesa y el triángulo amoroso en el que se desenvolvió durante una etapa de su vida. Su relación con Vita Sackville-West, quien a su vez mantenía otra con Violet Trefusis, constituye una trama digna de telenovela que concuerda con la que se desarrolla en la ópera de Händel y que Villalobos utiliza en esta producción como punto de partida e hilo conductor. Pero si como punto de partida funcionó a la perfección, como hilo conductor la propuesta, a medida que avanzó la función, se fue volviendo cada vez más críptica y difícil de seguir. Es posible que, con un mayor tiempo de ensayos y en las sucesivas reposiciones, el discurso se clarifique y así la propuesta dramatúrgica gane mayor entidad.

"El héroe de Ariosto y de la velada fue Xavier Sabata, involucrado en el proyecto desde su génesis y quien ya había colaborado anteriormente con Villalobos"

En la vertiente musical hay que destacar dos aspectos. Por un lado, el excelente nivel tanto vocal como instrumental de la propuesta en su conjunto y, por otro, la sutil amplificación de sonido a la que recurrió el festival en esta ocasión. Ello permitió la perfecta audición en un espacio abierto pese a la amenazante tramontana y las aportaciones ornitológicas pero, por otro lado, condicionó inevitablemente la percepción auditiva al igualar y uniformizar los planos sonoros creando la permanente sensación de escuchar en dos dimensiones en lugar de en tres. El héroe de Ariosto y de la velada fue Xavier Sabata, involucrado en el proyecto desde su génesis y quien ya había colaborado anteriormente con Villalobos. Esa compenetración absoluta con el director sevillano dio pie a una interpretación de gran estatura dramática y plena de entrega. Sabata se zambulló en los recovecos psicológicos del personaje extrayendo momentos escénicos y musicales de gran fuerza expresiva. Su línea vocal siempre fue elegante, la coloratura precisa y la acentuación adecuada. Un triunfo personal en un rol creado para el gran Senesino y que le encaja como anillo al dedo.

Toda una revelación la de la soprano Marie Lys en el rol de Dorinda/Virginia Woolf, con un timbre bellísimo, técnicamente impecable y gran personalidad. También destacó Sabina Puértolas que, con su interpretación de «Verdi piante», consiguió uno de los momentos álgidos de la noche pese a ser la única del cast no estrictamente especialista en el repertorio barroco. Elegante y consistente, aunque de limitada gama expresiva, el Medoro de Eve-Maud Hubeaux y ascendente el Zoroastro de José Antonio López, que empezó titubeante su primera intervención pero culminó su actuación con una excelente «Sorge infausta una procella».

Para Dani Espasa y su conjunto, Vespres d’Arnadí, este Orlando de Peralada constituye un importante y merecido espaldarazo a su importante trayectoria. La amplificación del sonido aportó, obviamente, gran presencia al numeroso conjunto instrumental y permitió escuchar detalles de la orquestación de gran sutileza, aunque restó profundidad y variedad de planos sonoros. Espasa dirigió con elegancia los andantes y con brío los allegros desde el teclado, convirtiéndose en el deus ex machina de esta arriesgada y exitosa propuesta del Festival Castell de Peralada.  * Antoni COLOMER, colaborador de ÓPERA ACTUAL