Orfeo y el sabor del agua destilada

Barcelona

19 / 02 / 2024 - Marcelo CERVELLÓ - Tiempo de lectura: 2 min

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orfeo barcelona Versión de concierto de 'L'Orfeo' de Monteverdi con René Jacobs a la batuta © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
orfeo barcelona Versión de concierto de 'L'Orfeo' de Monteverdi con René Jacobs a la batuta © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
orfeo barcelona Versión de concierto de 'L'Orfeo' de Monteverdi con René Jacobs a la batuta © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Monteverdi: L'ORFEO

En versión de concierto

Yannick Debus, Olivia Vermeulen, Raffaele Pe, Nikolay Borchev, Christian Senn, Neal Davies, Eva Zaïcik, Isabel Pfefferkorn. Zürker Sing-Akademie, Freiburger Barockconsort. Dirección: René Jacobs. 16 de febrero de 2024.

Como colofón a la trilogía órfica ofrecida en el Liceu en temporadas sucesivas y después de las versiones de Telemann y de Gluck (ver crítica en este enlace), René Jacobs regresó a los orígenes para enfrentarse al Orfeo monteverdiano bajo los auspicios de una lectura bonancible y más atenta al estilo cortesano que al dramatismo forzado de algunas versiones más recientes, prefiriendo la fascinación musical al desbordamiento trágico.

Se sirvió para ello de una formación barroca casi ingrávida, con los solistas moviéndose en escena para las intervenciones protagonistas y un coro de clara gestualidad al que se unirían gozosamente los cantes individuales con laudable modestia para los pasajes conjuntos. Una versión abierta y juiciosamente destilada, atenta y precisa en el detalle.

"Yannick Debus a una voz de barítono bien impostada y de excelente proyección pese a un volumen no excepcional uniría un fraseo impecable"

Contrariamente a lo que se viene predicando de las opciones de Jacobs para elegir a los cantantes solistas, esta vez acertaría el director y eligió con criterio al principal protagonista, un Yannick Debus que a una voz de barítono bien impostada y de excelente proyección (pese a un volumen nada excepcional) se uniría un fraseo impecable. También se pudo destacar la labor de otros cantantes como Raffaele Pe, muy nítido en exhortación como La Speranza al principio del tercer acto y las voces graves de Nikolay Borchev y Neal Davies. Menos suerte hubo con Christian Senna, un barítono que ha conocido mejores días y que no pudo transmitir toda la tenebrosa advertencia de Caronte, y buen nivel general en el sector femenino con una Olivia Vermeulen, bien en su intervención como la Música pero un tanto pasiva en un “In un fiorito prato” escasamente incisivo. Bien la grácil Euridice de Isabel Pfefferkorn en su breve intervención y jugoso el timbre de la Proserpina de Eva Zsaïcik.

Público enfervorizado en una sala que no se llenó, pero que incluía a un buen sector de espectadores no especialmente adictos al repertorio barroco y que no escatimó su entusiasmo con la labor de los factores del éxito.  * Marcelo CERVELLÓ, crítico de ÓPERA ACTUAL