Cuando la realidad virtual es parte del mito

Las Palmas de Gran Canaria

02 / 11 / 2022 - Cayetano SÁNCHEZ - Tiempo de lectura: 3 min

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orfeoyeuridice-operaactual-teatroperezgaldos (1) Una escena de 'Orfeo y Eurídice' en Las Palmas de Gran Canaria © Teatro Pérez Galdós / Nacho GONZÁLEZ
orfeoyeuridice-operaactual-teatroperezgaldos (1) Una escena de 'Orfeo y Eurídice' en Las Palmas de Gran Canaria © Teatro Pérez Galdós / Nacho GONZÁLEZ
orfeoyeuridice-operaactual-teatroperezgaldos (1) Una escena de 'Orfeo y Eurídice' en Las Palmas de Gran Canaria © Teatro Pérez Galdós / Nacho GONZÁLEZ

Teatro Pérez Galdós

Gluck: ORFEO Y EURÍDICE

David Batista, Magdalena Padilla Olivares, Ana Márques Guerra. Dirección musical: Carmen Brito. Dirección de escena: Leonard Prinsloo. 28 de octubre de 2022.

Una visión revisitada del mito de Orfeo, bajo el prisma de la realidad virtual, fue el elegido para esta lograda incursión en la atemporal ópera de Gluck en una producción netamente local de Asociación Taller Lírico de Canarias y la Fundación Auditorio Teatro. Lejos de ser una propuesta equivocadamente trasgresora, la visión del director vienés Leonard Prinsloo – el único fichaje no canario– supo trasmitir al público con una propuesta cercana –plagada de guiños y elementos actuales– toda la pasión y encanto que el título encierra.

Los distintos escenarios de la trama transcurrían en medio de una conseguida escenografía de Carlos Santos, con una utilización justa de proyecciones y con el apoyo del diseño de iluminación de Ibán Negrín. Parte de esa atractiva estética provenía de los protagonistas, con un vestuario actual y una caracterización casi inexistente, lo que trasmitía un efecto de proximidad. El trío de voces protagonistas lo conformaban David Batista como Orfeo, Magdalena Padilla, en la piel de Eurídice y Ana Marcos como Amore. Tres jóvenes que apenas inician su carrera profesional que abordaron con valentía el peso de toda la función en su debut en una obra completa para casi todos, más en el caso de contratenor que no abandona la escena en la hora y media de duración. Igualmente acertados en su parte actoral, llenos de frescura y espontaneidad; de juventud.

"Tres jóvenes que apenas inician su carrera profesional que abordaron con valentía el peso de toda la función en su debut en una obra completa para casi todo"

Excelente el Coro Anaiur, dirigido por Mariola Rodríguez, una formación de repertorio antiguo y barroco, que rompieron con su estatismo habitual para formar parte de una representación que les exigía movimientos continuos, también en sus esenciales incursiones vocales. Distintos profesionales de los diferentes instrumentos musicales conformaban la llamada Orquesta Taller Lírico que bajo la dirección musical de Carmen Brito ofreció una lectura plena de matices y aciertos.

Al finalizar una sonora ovación para todos, en un teatro lleno, y con mayoría de público joven. Tal vez muchos descubrían que el barroco no es tan tostón; ni su música ni su temática; más en esta propuesta revitalizadora que en justicia debería tener un largo recorrido en otros escenarios.  * Cayetano SÁNCHEZ, corresponsal en Las Palmas de Gran Canaria de ÓPERA ACTUAL