Orfeo en su laberinto emocional

Zúrich

22 / 05 / 2024 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 2 min

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monteverdi zurich La nueva producción de Evgeny Titov de 'L'Orfeo' monteverdiano © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS
monteverdi zurich La nueva producción de Evgeny Titov de 'L'Orfeo' monteverdiano © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS
monteverdi zurich La nueva producción de Evgeny Titov de 'L'Orfeo' monteverdiano © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS

Opernhaus Zürich

Monteverdi: L'ORFEO

Nueva producción

Krystian Adam, Mirco Palazzi, Mark Milhofer, Massimo Altieri, Luca Cervoni, Tobias Knaus, Yves Brüwiler, Josè Maria Lo Monaco, Miriam Kutrowatz, Simone McIntosh, Isabel Pffferkorn. Dirección musical: Ottavio Dantone. Dirección de escena: Evgeny Titov. 17 de mayo de 2024.

Para esta nueva producción de L’Orfeo en la Opernhaus Zürich, el director Evgeny Titov transformó la antigua fábula de amor y pérdida en una exploración contemporánea de emociones profundas, tejiendo una trama que despliega desesperación y redención con gran intensidad. El espacio escénico establece un ambiente sobrecogedor que refleja el tormento interno del protagonista y su viaje al inframundo. La escenografía de Chloe Lamford y Noemi Daboczi, con sus imponentes estructuras de basalto, creó un espacio casi sacro que reflejaba el viaje del protagonista no solo a través del inframundo, sino también dentro de su tormento interno.

La dirección musical de Ottavio Dantone fue una lección magistral en cómo interpretar a Monteverdi en el siglo XXI: con la orquesta La Scintilla extrajo texturas sonoras ricas y emocionantes que hablaban directamente al alma, revitalizando la partitura con un sentido de urgencia y modernidad sin precedentes.

"Krystian Adam, en el papel titular, entregó una interpretación de Orfeo que probablemente se recordará en los anales de la Opernhaus Zürich como una de las más conmovedoras"

Krystian Adam entregó una interpretación de Orfeo que probablemente se recordará en los anales de la Opernhaus Zürich como una de las más conmovedoras; su capacidad para navegar entre la fuerza y la fragilidad vocal capturó la esencia de un héroe trágico, cuya voz se convierte en el vehículo de su propio destino. Con Miriam Kutrowatz como Euridice formaron una pareja con una química palpable; ella, con un timbre claro y emotivo, dubijó un rol que, aunque truncado por el destino, resonó a lo largo de toda la obra subrayando la tragedia con su delicada interpretación. Por su parte, Josè Maria Lo Monaco, asumiendo los roles de La Musica, Messagera y Eco, cumplió y con nota: su versatilidad vocal y la capacidad para transmitir una gama de emociones enriquecieron la narrativa, dotándola de una capa adicional de profundidad y tragedia; además su actuación fue un hilo conductor que mantuvo la tensión y el pathos de la historia.

Mirco Palazzi, cuya imponente presencia vocal como Caronte y Plutón dominó la escena, fue especialmente memorable. La escenografía que le acompañaba, incluyendo un rostro gigante sobre la puerta del inframundo, añadió un elemento visual estremecedor que reforzó la atmósfera ominosa de su dominio. Mark Milhofer interpretó a Apolo con dignidad regia y un control vocal que culminó en la escena final, guiando a Orfeo hacia un destino más elevado. Muy bien también Simone McIntosh como Speranza y Proserpina, con una actuación llena de matices.

A pesar de la ovación, la producción enfrentó momentos de división entre el público, especialmente en torno a la relectura de Titov. Sin embargo, el regista de Kazajstán ofreció momentos de pura belleza lírica y dramática en los cuales la música, el escenario y las interpretaciones se fusionaron en una experiencia operística total y envolvente. Esta producción no solo fue un espectáculo para deleitar los sentidos sino también un comentario profundo sobre la naturaleza humana y el poder redentor del arte y junto a Dantone redefinieron la relevancia de Monteverdi en el mundo contemporáneo y subrayando que, incluso después de 400 años, su música y drama retienen una potencia emocional inquebrantable.  * Albert GARRIGA, corresponsal en Zúrich de ÓPERA ACTUAL