Ópera y zarzuela con Sabina Puértolas

Zaragoza

25 / 09 / 2020 - Miguel Ángel SANTOLARIA - Tiempo de lectura: 2 min

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Sabina Puértolas en su último recital en Peralada © Festival Castell de Peralada / Miquel GONZÁLEZ

Auditorio de Zaragoza

Recital SABINA PUÉRTOLAS

Obras de Verdi, Rossini, Delibes, Guridi, Vives, Giménez, Chapí. Esther Ciudad, piano. 23 de septiembre de 2020.

Con un programa dedicado en su primera parte a la ópera y en la segunda al género lírico español, Sabina Puértolas ofreció este recital en el Auditorio de Zaragoza, su ciudad natal.

"Acreditó una extraña voz natural de lírica pura, de alto conjunto, con trinos aflautados de coloratura, y  graves de mezzo con dominantes cambiantes de cierta agresividad tímbrica y de un gran atractivo"

La cantante acreditó una extraña voz natural de lírica pura, de alto conjunto, con trinos aflautados de coloratura, y graves casi de mezzo, con dominantes cambiantes de cierta agresividad tímbrica y de un gran atractivo; quizás haya que remontarse a los tiempos de Anna Moffo para evocar una voz de estas raras características. Es extraño encontrar cantantes que dominen los pasajes virtuosísticos desde el destello de las sopranos ligeras a la corporeidad de los graves, es decir soprano ilimitada o sfogato.

En las arias operísticas se pudieron comprobar estos registros variados en “Una voce poco fa” de Il barbiere di Siviglia, junto a los graves de la canción de Delibes, “Les filles de Cadix” y la delicia innata de “Mercè dilette amiche” de I vespri siciliani. En zarzuela, combinó la coloratura  de las romanzas  de Doña Francisquita y El barbero de Sevilla de Giménez, la recreación mirífica de la balada “Goizeko eguski argiak” de Mirentxu, junto a las agilidades folklóricas de la popular carcelera de Las hijas del Zebedeo. Solamente bisó una vez, interpretando el vals de La viuda alegre.

Esther Ciudad, en su faceta de repertorista al piano, demostró ser una gran concertista, sobre todo en creaciones barrocas, en las que supo crear esa comunión de perfecta compenetración con la soprano. En definitiva, gran recital que entusiasmó a un público que por las circunstancias actuales solamente ocupó la parte permitida del aforo del Auditorio.