Nuevo éxito de Parra con 'Justice', entre la conmoción y la obstinación

Ginebra

24 / 01 / 2024 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 4 min

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parra gtg Estreno absoluto en Ginebra de 'Justice', la nueva ópera de Héctor Parra © GTG / Carole PARODI
parra gtg Estreno absoluto en Ginebra de 'Justice', la nueva ópera de Héctor Parra © GTG / Carole PARODI
parra justice Estreno absoluto en Ginebra de 'Justice', la nueva ópera de Héctor Parra © GTG / Carole PARODI

Grand Théâtre de Genève

Parra: JUSTICE

Estreno absoluto

Peter Tantsits, Idunnu Münch, Katarina Bradic, Willard White, Simon Shibambu, Serge Kakudji, Axelle Fanyo, Lauren Michelle, Fiston Mwanza Mujila, Josep Kumbela, Pauline Lau Solo. Dirección musical: Titus Engel. Dirección de escena: Milo Rau. 22 de enero de 2024.

El compositor español Hèctor Parra sigue su estela de éxitos internacionales con este encargo de Aviel Cahn para el Grand Théâtre de Ginebra que llegó después del clamoroso éxito de Les Bienveillantes para la Ópera de Flandes. Parra, distinguido por su enfoque único y su habilidad para fusionar elementos tradicionales con técnicas modernas, tiene un estilo que se caracteriza por la exploración de texturas sonoras y la integración de tecnología electrónica, lo que resulta en una música que es a la vez compleja y accesible.

El tema de Justice se engendró a propuesta del director de escena y cineasta Milo Rau, bien conocido en la escena suiza, que para su segunda incursión en la escena operística quiso proponer un hecho real: el accidente de un camión cisterna lleno de ácido sulfúrico contra un autobús en la región de Katanga de la República Democrática del Congo, que ocasionó la muerte de 21 personas y siete gravemente heridos, que agonizaron durante horas. El camión, subcontratado por una multinacional minera suiza, fue siniestrado a manos de una conductora ebria, única responsable antes los ojos de la justicia.

La acción se sitúa en la actualidad, cuando la multinacional decide construir una escuela para redimir su consciencia después de haber ofrecido 250 euros por niño fallecido y 1.000 por cada adulto. Lo que empieza como una cena benéfica a favor de la construcción de la nueva escuela acaba convirtiéndose en un desgarrador relato de las víctimas, nutrido de imágenes estremecedoras, combinando las ficticias con reales de los supervivientes y en una auténtica bofetada al mundo corporativo y a la falsedad de la política y de algunas organizaciones no gubernamentales. Rau, que encargó el libreto al poeta congolés Fiston Mwanza Mujila, también quiso situarle en la escena, como narrador inicial, participando de su propia obra. El equipo creativo de Justice –escena, música y libreto– se desplazó a Kabwe para palpar de cerca el entorno, su música, el dolor, las emociones.

Escénicamente, fue un triunfo absoluto del director suizo, en contraposición a su versión de La clemenza di Tito de Ginebra, ofrecida por streaming durante la pandemia (ver crítica en este enlace).

"Sobresalió especialmente la soprano francesa Axelle Fanyo como La Mère de l’enfant mort, acometiendo con absoluta seguridad el endiablado rol y dejando al respetable con un nudo en la garganta en su aria"

Parra utiliza dramáticamente la densidad de su rica orquestación ejecutada por la Suisse Romande, junto al guitarrista keniata Kojack Kossakamvwe. La partitura invita a la reflexión, combinando la profundidad intelectual con una calidad emocional palpable. Para ello navega desde el forte, a pesar del control desde el podio de Titus Engel, que no ayudaría a los cantantes en una partitura endiablada, en ocasiones al límite. Con la clara voluntad de crear tensión e incomodidad, Parra casi no da tregua al lirismo, a los contrastes y las dinámicas, para rozar, en ocasiones, la monotonía. Maravillosos los momentos corales, o las páginas “Maman! Maman!” en el tercer acto, o “Mama uko wapi?”, en francés y swahili, al inicio del quinto, del que le precedió un muy interesante Prélude.

Vocalmente Parra quiso contar con uno de sus cantantes, el tenor norteamericano Peter Tantsits, con quien cosechó un gran éxito en Amberes, pero que en esta ocasión no pudo mostrar todas sus capacidades como Directeur. En cambio, sobresalió especialmente la soprano francesa Axelle Fanyo como La Mère de l’enfant mort, acometiendo con absoluta seguridad el endiablado rol y dejando al público con un nudo en la garganta con su aria. Muy entregado el contratenor de Kolwezi, localidad cercana al accidente, Serge Kakudi como Le garçon qui a perdu ses jambes, quien también cosechó un importante éxito. Fantásticas Katarina Bradic (Le chauffard) quien hizo gala de un instrumento de gran calidad y muy homogéneo, y Lauren Michelle (L’avocate/La jeune fille), de agraciado instrumento y maravillosa musicalidad. Por su parte, hicieron lo que pudieron el veterano bajo-barítono jamaicano Willard White quien a pesar de su buen hacer no llegaría a convencer como Le prête, e Idunnnu Münch como La femme du directeur.  * Albert GARRIGA, corresponsal en Ginebra de ÓPERA ACTUAL