Nueva York: Domingo, genial aliado de Verdi

25 / 05 / 2019 - Eduardo BRANDENBURGER - Tiempo de lectura: 2 minutos

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Domingo regresó al Met como Germont 'père' © The Metropolitan Opera / Ken HOWARD
Anita Hartig como Violetta © The Metropolitan Opera / Ken HOWARD
Domingo regresó al Met como Germont 'père' © The Metropolitan Opera / Ken HOWARD
Anita Hartig como Violetta © The Metropolitan Opera / Ken HOWARD

The Metropolitan Opera

Verdi: LA TRAVIATA

Anita Hartig, Stephen Costello, Plácido Domingo, Kirstin Chávez. Dirección: Nicola Luisotti. Dirección de escena: Michael Meyer. 27 de abril de 2019.

La nueva e hipercolorida producción que se estrenó a mediados de la temporada del coliseo neoyorquino con Juan Diego Flórez y Diana Damrau –en el vídeo de más abajo– con opiniones enfrentadas, regresó en una reposición de primavera para otorgarle a Plácido Domingo una oportunidad más para interpretar uno de sus mejores y más convincentes roles. La presencia de Domingo atrajo como siempre a su leal público de Nueva York que llenó por completo el teatro en todas sus funciones.

El legendario artista madrileño no defraudó brindando un Germont creíble en lo dramático y vocalmente convincente. El ahora barítono logró una atmósfera especialmente emotiva con la musical Violetta de Anita Hartig, quien, en su inspirado regreso a la compañía, encarnó una de sus mejores interpretaciones del rol protagonista. Hartig dibujó una Violetta llena de detalles expresivos y supo dominar el escenario con un atractivo y natural porte. Su técnica vocal, sin embargo, no la sostuvo en todo momento con algunos desajustes, especialmente durante los pasajes más agudos de “Sempre Libera”. La soprano mostró algún signo de agotamiento al final de algunas escenas largas, algo que le acabó jugando a favor en su desesperado “Amami, Alfredo!”.

© The Metropolitan Opera / Ken HOWARD

Plácido Domingo y Anita Hartig como Giorgio Germont y Violetta Valéry

La interpretación de Hartig contrastó con el témpano emocional que resultó ser el Alfredo de Stephen Costello que, si bien desplegó su tesitura de forma más voluminosa, su inexistente capacidad actoral acabó resultando risible.

La superficial producción de Michael Meyer resultó contraproducente y no jugó a favor de los artistas con respecto a sus personajes. Ni siquiera algunos cambios positivos (como la cama o la aparición de la hermana de Alfredo) sirvieron para aportar más credibilidad al relato de Verdi.

El resto del elenco dejó mucho que desear, como la ineficaz vocalización de Scott Scully como Gastone, Jeongcheol Cha como el Marqués, Kirsitn Chavez como una afónica Flora, Jane Bunnell como una áspera Anina y Dwane Croft como un superifcial Barone. Siguiendo la línea del montaje de cuento de hadas, la coreografía del ballet de Lorin Latarro se alejó de las gitanas o los toreadores de la fiesta del libreto original.

La orquesta del Met acompañó con flexibilidad y buena coordinación bajo la dirección de Nicola Luisotti. El público, a pesar de todo, supo recibir a los artistas con largas ovaciones.