No hay adiós para el pasado

Sabadell

24 / 02 / 2020 - Marcelo CERVELLÓ - Tiempo de lectura: 3 min

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Maite Alberola repitió Violetta a un gran nivel © AAOS / Antoni BOFILL
Alberola, al lado de un magnífico Albert Casals © AAOS / Antoni BOFILL
Una escena de la eficaz producción firmada por Carles Ortiz © AAOS / Antoni BOFILL

Amics de l'Òpera de Sabadell

Verdi: LA TRAVIATA

Nueva producción

Maite Alberola, Albert Casals, Luis Cansino, Anna Tobella, Juan Carlos Esteve, Laura Obradors, Joan García Gomà, Carlos Enrique Ortiz. Dirección: Xavier Puig. Dirección de escena: Carles Ortiz. 21 de febrero de 2020.

Aun siendo de algún modo tributaria de la concepción escénica de Pau Monterde para la edición de 2013, con la aparatosa escalera que domina el fondo del escenario, en la nueva producción de Carles Ortiz de esta Traviata asoma algún que otro brote de originalidad gracias al inicio crepuscular previa a la fiesta del primer acto y a la aparición en escena en el tercero de una imagen especular de la muerte mientras suena interno el jolgorio carnavalesco. La acción podía seguirse sin estorbos y solo un coro de invitados excesivamente pasivo y atildado –ahora se tiende a todo lo contrario– deslució la atmósfera de los convites. Aceptable la escenografía, esta vez de Jordi Galobart, adaptando la omnipresente escalinata a las diversas condiciones de la acción.

En la vertiente musical hubo un buen trabajo de Xavier Puig ante una orquesta que siguió puntualmente sus indicaciones y un coro, dirigido también esta vez por Daniel Gil de Tejada al que únicamente se podría reprochar el no diferenciar en el canto a los mattatori de los que el libreto define como gli altri o a las zingarelle de las orondas invitadas que también leen las manos sin moverse de su sitio. La versión ofrecida, por otra parte, divergía de la línea últimamente seguida con acierto por la Associació d’Amics de l’Òpera de Sabadell (AAOS): los cortes volvieron a aparecer y tanto Alfredo como su padre se quedaron sin cabalette.

"Repetía Violetta en Sabadell Maite Alberola, ahora con una voz más consistente y ancha, que contribuyó a hacer el acento más creíble en el discurso dramático de los actos segundo y tercero"

Repetía Violetta en Sabadell Maite Alberola, ahora con una voz más consistente y ancha, que si pudo generarle alguna incomodidad en el “Sempre libera” contribuyó a hacer el acento más creíble en el discurso dramático de los actos siguientes. Albert Casals parecía algo intimidado al principio, como si sus condiciones físicas no fueran las mejores pero fue afirmando la emisión en el curso de la representación y firmó un tercer acto de óptimo nivel. El triunfador de la función, sin embargo, fue el barítono Luis Cansino gracias a un fraseo de manual y una impostación impecable, aun incurriendo en algún momento a una cierta descompensación en las dinámicas que emborronaba el discurso.

Correcto sin más el resto del reparto reclutado por la AAOS, con mejor nota para el Grenvil de Juan Carlos Esteve, que en la vez anterior había sido D’Obigny. Grandes aplausos para todos por parte de un público que se mostró satisfechísimo con lo ofrecido.