Nicky Spence y la magia de Janácek

Barcelona

14 / 10 / 2020 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 3 min

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El tenor Nicky Spence, un protagonista de lujo © Life Victoria / Elisenda CANALS
Nicky Spence y Helena Ressurreiçao © Life Victoria / Elisenda CANALS
Mercedes Gancedo, Irene Mas Salom y Mireia Tarragó © Life Victoria / Elisenda CANALS
Un momento de la actuación de Nicky Spence © Life Victoria / Elisenda CANALS

Life Victoria

Janácek: DIARIO DE UN DESAPARECIDO

Versión de concierto

Nicky Spence, tenor. Helena Ressurreiçao, mezzosoprano. Mercedes Gancedo, Irene Mas Salom, Mireia Tarragó, sopranos. Julius Drake, piano. Recinto Modernista de Sant Pau, 13 de octubre de 2020.

Si algo caracteriza al Festival Life Victoria y a sus responsables es el arrojo, falta de prejuicios y la libertad con la que programan. Eso en ocasiones conlleva ciertos riesgos, pero cuando se acierta, se produce auténtica magia. Y la magia surgió en esta ocasión en la sala modernista de Sant Pau desde los primeros compases del Diario de un desaparecido, el ciclo de Leos Janácek que interpretaron el tenor Nicky Spence y el pianista Julius Drake, lujosamente acompañados por cuatro excelentes cantantes: Helena Ressurreiçao, Mercedes Gancedo, Irene Mas Salom y Mireia Tarragó.

Diario de una desaparecido es una obra compuesta en el momento de explosión creativa de un Janácek que, con casi 70 años, empieza a escribir una obra maestra tras otra. La pasión desbocada, su particular lirismo y el dramatismo desgarrador de creaciones como Jenufa o Katia Kabanova está presente y sutilmente destilado en este particular ciclo de canciones que cuenta el proceso de fascinación del protagonista por una bella y misteriosa zíngara que transfigura a un inocente hombre de campo que abandonará todo para amar eternamente.

Tanto desde un punto de vista escénico como vocal, la interpretación de Nicky Spence fue superlativa; cautivó desde el primer momento la belleza del instrumento, la intensidad del fraseo y una mirada en la que se podía leer el complejo proceso emocional del personaje. Su voz, en los últimos años, ha ganado en amplitud y armónicos de manera espectacular y el tenor escocés actualmente se atreve con roles tan dramáticos como Parsifal mientras mantiene una intensa actividad liederística. Fue, la suya, una auténtica exhibición que dejó momentos cautivadores al adentrarse en ese bosque físico y simbólico y de profunda emoción en la impresionante liberación final.

"Pocas veces la simbiosis entre pianista y cantante es tan absoluta como en esta ocasión"

Toda esta erupción de sentimientos no hubiese sido posible sin la participación de un Julius Drake que se fundió absolutamente con Spence. Pocas veces la simbiosis entre pianista y cantante es tan absoluta como en esta ocasión. Drake ofreció un auténtico recital, con momentos de extraordinario lirismo y otros de una oscuridad perturbadora, coronando su actuación con un «Intermezzo erotico» de altos vuelos.

En este inclasificable ciclo de Janácek no solo se escucha la voz del tenor sino que tiene también su aparición la sensual zíngara (Zedka) que perturba la tranquila vida del protagonista. Helena Ressurreiçao aportó una presencia física, actitud y timbre ideales, dando excelente réplica a Toby Spence, y eso es mucho decir. Por otro lado, el trío de voces integrado por Mercedes Gancedo, Irene Mas Salom y Mireia Tarragó tuvo una aparición estelar desde lo alto de la sala, creando un momento musical fascinante.