Nathalie Stutzmann: CONTRALTO

CD

05 / 12 / 2020 - Lluc SOLÉS - Tiempo de lectura: 3 min

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STUTZMAN, Nathalie

Contralto

Selección ÓPERA ACTUAL

Obras de Bononcini, Caldara, Porpora, Händel, Antonio Vivaldi y otros. Orfeo 55. Warner Classics/Erato. 0190295209551. 1 CD. 2021.

Una de las noticias más amargas del pasado 2019 fue la desaparición forzada, por motivos económicos, del ensemble Orfeo 55, el proyecto que la reputada contralto Nathalie Stutzmann inició en 2009. La cantante y los suyos presentan ahora lo que será, pues, el último trabajo de Orfeo 55: Contralto, un auténtico homenaje a la figura que da nombre al disco. Una figura que, como se ocupa Suzanne Aspden de subrayar en su comentario, solo nació como tal en el siglo XIX; llamar contralto a las cantantes encargadas de los roles graves en óperas anteriores a esta fecha es, de hecho, proyectar una categoría moderna a un perfil vocal que sería mejor definir simplemente como grave.

"Stutzmann prepara, para su último álbum con la formación que la ha visto nacer como directora, un explícito homenaje a esas mujeres que empezaron a poblar los escenarios durante el s. XVII y XVIII"

En todo caso, aquello que cabe destacar aquí es que es precisamente ese espacio en el registro el que permitió la introducción de la mujer en la economía operística. Stutzmann prepara, para su último álbum con la formación que la ha visto nacer como directora, un explícito homenaje a esas mujeres que empezaron a poblar los escenarios durante el s. XVII y XVIII. Y lo hace a todos los niveles: escogiendo una serie de arias que huyen, en su mayor parte, del virtuosismo casi excesivo de las partituras para castrati, para dar espacio al gesto y la expansión dramatúrgica, pero también diseñando una lista de tracks que incluye el nombre de la cantante que estrenó cada aria, una información normalmente obviada en los libretos de los álbumes dedicados a la ópera.

La voz aterciopelada de Stutzmann, consciente ya de una madurez lograda después de años de experiencia acumulada, se mueve libre por este repertorio que conoce tan bien: su timbre lidera, pero no somete, y de hecho el trabajo no es una mera lista de arias, sino que contiene en el centro dos sinfonías instrumentales que funcionan a modo de bisagra. Entre ellas sobresale la maravillosa obertura de la tempranísima Berenice de Händel, cuyo gesto inicial recuperará el compositor para componer su ya tardía Music for the Royal Fireworks. El trabajo codo a codo con la orquesta es fundamental para una Stutzmann que, no obstante, se sabe en primer plano hasta en la zona más inhóspita del registro. Su espectacular rendimiento en los pasajes graves le permite establecer, por ejemplo, un diálogo interesante con el violoncelo, un instrumento que la retórica musical de la época tendía a alinear más bien con la voz grave masculina. Brillan especialmente, en este sentido, las arias “Di verde ulivo”, de la ópera Tito Manlio de Vivaldi, y “Empia mano”, de La fede tradita e vendicata de Gasparini. Un lujo.