‘Nabucco’ y la realidad frente al espejo en el Maestranza

Sevilla

18 / 06 / 2024 - Ismael G. CABRAL - Tiempo de lectura: 3 min

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verdi sevilla La producción de Christiane Jatahy de 'Nabucco' © Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO
verdi sevilla La producción de Christiane Jatahy de 'Nabucco' © Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO
verdi sevilla Juan Jesús Rodríguez, protagonista de 'Nabucco' en Sevilla © Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO

Teatro de La Maestranza

Verdi: NABUCCO

Juan Jesús Rodríguez, María José Siri, Simón Orfila, Alessandra Volpe, Antonio Corianò, Luis López Navarro, Carmen Buendía, Andrés Merino. Dirección de escena: Christiane Jatahy. Dirección musical: Sergio Alapont. 16 de junio de 2024.

Nabucco es una de esas óperas que la sociedad actual se empeña en tener siempre vigente. Nada que objetar a la enorme partitura de Verdi, pero sí a la fijación por intentar entroncar lo que se cuenta en esta historia de raíces bíblicas con el tiempo presente. Ojalá se pudiera releer la ópera como un viejo cuento desde una realidad en la que no hubiera tiranos ni vasallos. El Teatro de La Maestranza, para su despedida de la temporada, ha coproducido un muy efectivo montaje debida a Christiane Jatahy (ver previa en este enace) cuyos resultados visuales hicieron recordar las aplaudidas funciones de Samson et Dalila que programó este escenario en 2019 con dirección escénica de Paco Azorín. Volvían aquí, como en aquellas, las cámaras que registran situaciones en vivo, un efectismo agrandado con espejos y primerísimos planos de los protagonistas y una violencia nada contenida.

La propuesta de Jatahy resultó intensamente teatral porque la línea argumental de Nabucco no se pierde en ningún momento, por más que se den algunas situaciones que haga falta contextualizar con los argumentos esgrimidos por la regista. La visualización de las tripas técnicas del Maestranza y convertir al público en protagonista —gracias al reflejo en un gigantesco espejo— dieron empaque a una muy eficiente realización dramática. Bastante machacado está, en cambio, el hecho de llevar parte de la acción al patio de butacas, aunque justo es reconocer el impacto que causó descubrir a miembros del coro camuflados entre el público y, de improviso, cantando. Como también gustó, para incomodidad de los puristas, la repetición del célebre «Va, pensiero», como conclusión y tras una morcilla de lenguaje contemporáneo; una intervención posible que reivindica la ópera clásica como un género vivo e interpretable, completamente alejado de lo museístico.

"Juan Jesús Rodríguez cantó con el instrumento bien centrado y con un fraseo lleno de intención dramática en cada acento, sin por ello forzar el sentido ni resultar impostado"

Es justo comenzar el repaso a lo vocal por el aplauso a la enorme labor llevada a cabo por el Coro del Maestranza que trabajó a fondo no solo su momento más esperado (bellísimo el diminuendo musitado de la primera interpretación del «Va, pensiero»), también el resto de números, ya desde el comienzo y con especial refulgencia y coordinación —lo que no es fácil dada la gran masa coral— en «Sapressan gl’istanti». A la Abigaille de María José Siri le costó llegar con comodidad a algunos pasajes de tesitura aguda pero demostró un gran momento canoro gracias a la ductilidad de su timbre, que se eleva por encima de sus posibilidades de proyección. Juan Jesús Rodríguez cantó el rol titular con el instrumento bien centrado y con un fraseo lleno de intención dramática en cada acento, sin por ello forzar el sentido ni resultar impostado. Gran aportación también la del Zaccaria de Simón Orfila, nada mate y lleno de color en su canto fluido de bajo bien asentado, aunque tuvo algunos, ligeros, encontronazos con la proyección resueltos sin ser apenas perceptibles.

Pasó sin mucha implicación Alessandra Volpe por su rol de Fenena, como si no acabara de interesarle; tiró de profesionalidad y lo solventó sin más. Bella voz, esmaltada y de notables articulaciones, la de Antonio Corianó como Ismaele. Correctos Luis López Navarro y Carmen Buendía en sus intervenciones. En el foso la Sinfónica de Sevilla mostró una vez más su buena capacidad para no ir a lo suyo y seguir a pies juntillas las indicaciones del maestro que se pone delante, en este caso Sergio Alapont (ver entrevista en este enlace). Su tarea de concertador fue ejemplar, sin tapar las voces y realzando el apartado instrumental, con la dificultad añadida de tener al coro y a los solistas en muchos momentos repartidos por el escenario y la zona de butacas.  * Ismael G. CABRAL, corresponsal en Sevilla de ÓPERA ACTUAL