Mozart joven y bien servido en el Conservatorio del Liceu

Barcelona

27 / 04 / 2026 - Josep SUBIRÁ - Tiempo de lectura: 3 min

'Le nozze di Figaro' con los alumnos del Máster de ópera del Conservatorio del Liceu © Conservatori Liceu / Antoni BOFILL
'Le nozze di Figaro' con los alumnos del Máster de ópera del Conservatorio del Liceu © Conservatori Liceu / Antoni BOFILL
'Le nozze di Figaro' con los alumnos del Máster de ópera del Conservatorio del Liceu © Conservatori Liceu / Antoni BOFILL

Conservatorio del Liceu

Mozart: LE NOZZE DI FIGARO (Actos III y IV)

Ópera fin de máster

Carlos Varela Hernani, Michaela Papadopoulou, Vianey Martínez Mendoza, Petrica Ariton, Txell Sànchez, Sofía Suárez, Bilge Dogru, Joan Marc Marquès Carreras, Diego Ramia. Dirección musical: Manel Valdivieso. Dirección escénica: Anna Ponces. 25 de abril de 2026.

 

Ante una ópera en la que se ofrecen solo sus dos últimos actos y con una trama digna de esa folle journée del título de la obra teatral de Beaumarchais que sería la base del libreto de Da Ponte que musicaría Mozart en 1786, el hecho de tocarse de nuevo la obertura y que solistas y coro hicieran a gran velocidad un resumen de ciertas escenas de los dos actos precedentes fue un notable acierto de la dirección escénica de Anna Ponces que merece no solo aplauso sino además reconocimiento a la labor pedagógica que ha desarrollar toda institución educativa, en este caso el Conservatorio del Liceu. Tanto el coro como los solistas eran estudiantes del máster de interpretación de ópera del Conservatorio, dirigidos artísticamente por Eduard Giménez y coordinados por Oriol Rosés.

Orquestalmente Manel Valdivieso dirigió con pulso firme y logró un sonido intenso y flexible, a la vez que apoyaba a los cantantes del escenario. Escénicamente el engranaje funcionó a la perfección, a un ritmo muy ágil en el movimiento de figurantes y el coro, que no perdieron concentración ni resuello, sacando perfecto partido a marcos sin cuadro y a sillas enfundadas en blanco. Mínimo atrezo y un arduo trabajo actoral que hizo de estos dos últimos actos de estas Nozze un espectáculo ágil y visualmente interesante gracias a la excelente puesta en escena de Anna Ponces.

"El conde de Almaviva fue interpretado con autoridad por Carlos Varela Hernani, barítono becado por la Fundación ÓPERA ACTUAL, con una espléndida proyección en centro y agudo"

El conde de Almaviva fue interpretado con autoridad por Carlos Varela Hernani, barítono becado por la Fundación ÓPERA ACTUAL, con una espléndida proyección en centro y agudo; el grave ha de ganar todavía en cuerpo para asentarse y resaltar esa atractiva homogeneidad de una voz mórbida y que sabe variar en fraseo, tanto como noble autoritario como seductor de criadas. Su “Hai già vinta la causa?…Vedrò, mentr´io sospiro” fue espléndida.

La condesa de la soprano Michaela Papadopoulou estuvo mejor en sus arias, en las que conviene mejorar la proyección y en la calidez del medio agudo, así como redondear más el sonido en general. La Susanna de la soprano mexicana Vianney Martínez Mendoza destacó especialmente por su actuación: el fraseo tiene que ganar en variedad para ser creíble en la seducción a dos bandas que tiene el rol y vocalmente ha de pulir la emisión para ganar en dulzura. El barítono Petrica Ariton hizo un Fígaro bien actuado y demostró buenos mimbres en el centro y agudo, pero ha de armar mejor los graves para que se le pueda escuchar en esa zona. El Cherubino de la mezzosoprano Txell Sànchez fue correcta en su limitada presencia en los dos últimos actos.

La Marcellina de la soprano mexicana Sofía Suárez mostró una fácil agilidad en su aria “Il capro e la capretta”, habitualmente omitida. La soprano lírico-ligera turca Bilge Dogru aprovechó bien el aria “L’ho perduta” que tiene Barbarina al inicio del cuarto acto en carácter, así como sus apariciones en la escena de la boda y del jardín. El Bartolo del bajo Diego Ramia lució no solo volumen sino además una buena vis cómica en la escena de la pretendida boda entre Fígaro y Marcellina. Más endeble fue el tenor Joan Marc Marquès Carreras que ha de ganar cuerpo y sobre todo proyección en su doble papel de Don Curzio y Basilio, pues en el aria de éste, que también suele cortarse, “In quelgli anni”, se percibió esa necesidad de mejora a todos los niveles.  * Josep SUBIRÁ, crítico de ÓPERA ACTUAL

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