Mozart castrado, por Franco Fagioli

Madrid

08 / 11 / 2023 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

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palau-operaactual-francofagioli (2) Franco Fagioli en el Palau de la Música Catalana © Palau de la Música Catalana / Antoni BOFILL

Teatro Real

Recital de FRANCO FAGIOLI

Obras de Wolfgang Amadeus Mozart y Franz Schubert. Orquesta Capella Cracoviensis. Dirección: Jan Tomasz Adamus. 7 de noviembre de 2023.

El contratenor Franco Fagioli subió anoche al escenario del Teatro Real para cantar varios de los números incluidos en un reciente CD, titulado Anime immortali, dedicado a la música que Mozart compuso para algunos castrados de su tiempo. Fagioli ha alcanzado un estatus próximo al estrellato por unas interpretaciones muy alejadas de lo que hasta hace poco tiempo era común en los artistas de su cuerda. Presenta, efectivamente, una extraordinaria capacidad para apianar y afilar la voz en matices de dulzura que antes se habrían llamado femeninos y lejos de limitarse al virtuosismo vocal, consigue evocar las turbulencias emocionales de los personajes, como en la preciosa “Se l’augelin sen fugge” de La finta giardiniera.

El intérprete argentino compagina todo ello con un canto enérgico, de proyección fuera de serie, capaz de cubrir un amplísimo registro y de solventar sin problemas aparentes algunas fabulosas subidas al agudo, los saltos vertiginosos requeridos por el compositor en “Ah se a morir mi chiama”, de Lucio Silla o las intrincadas ornamentaciones del “Aleluya” del Exsultate Jubilate. Como es natural, tal exhibición provocó el entusiasmo de los numerosos seguidores de Fagioli.

"Lejos de limitarse al virtuosismo vocal, Franco Fagioli consigue evocar las turbulencias emocionales de los personajes"

Claro que a pesar de todo esto, la voz no deja de ser áspera, y probablemente no muy adecuada para el Sesto de La clemenza di Tito, con un “Parto, parto” al que le faltó dulzura e intensidad emocional. Sin contar con un vibrato excesivamente prodigado, de efecto poco elegante y capaz de enturbiar la voz y las ornamentaciones, y con cambios de registro que parecen pensados para causar efecto, pero que consiguen más que nada revelar una notable falta de homogeneidad en el color y en la emisión. También es cierto que con Fagioli entramos en un repertorio inédito para los contratenores modernos y quizás falte algún tiempo para que la voz alcance lo que Mozart pedía a sus cantantes.

El acompañamiento de la Capella Cracoviensis, bajo la dirección de Jan Tomasz Adamus, resultó eficaz, aunque no demostró un sonido particularmente rico ni brillante ni un control completo del tempo y de las dinámicas, sobre todo en una Quinta de Schubert troceada ad libitum para amenizar el recital. Bien el clarinetista en “Parto, parto” y en el Quinteto para clarinete; aun así, el pequeño conjunto formado por los solistas de la Capella ofreció de este último una versión que será mejor olvidar. No parece buena idea abordar obras como esta sin estar bien preparadas. De propina, Fagioli regaló un aria magnífica de Davidde penitente, y un “Voi che sapete” que pareció más bien cantado por Marcellina…  * José María MARCO, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL