Monumental 'Nabucco' de Poda en la despedida de Éric Vigié

Lausana

06 / 06 / 2024 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 3 min

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verdi vigie La nueva producción de 'Nabucco' firmada por Stefano Poda © Opéra de Lausanne / Jean-Guy PYTHON
verdi vigie La nueva producción de 'Nabucco' firmada por Stefano Poda © Opéra de Lausanne / Jean-Guy PYTHON
verdi vigie La nueva producción de 'Nabucco' firmada por Stefano Poda © Opéra de Lausanne / Jean-Guy PYTHON

Opéra Lausanne

Verdi: NABUCCo

Nueva producción

Gabriele Viviani, Irina Moreva, Airam Hernández, Nicolas Courjal, Marie Karall, Andrien Djouadou, Maxence Billiemaz, Nuada Le Drève. Dirección musical: John Fiore. Dirección de escena: Stefano Poda. 2 de junio de 2024.

Con Nabucco, última producción de la temporada y dirigida por Stefano Poda, Éric Vigié cerró su ciclo de casi dos décadas en la Opéra de Lausanne con broche de oro, erigiéndose como una de las puestas en escena más impresionantes y elaboradas en la historia reciente del teatro. Poda, recientemente galardonado con el premio Abbiati de la crítica italiana por La Juive de Turín, con su enfoque integral, concibió un espectáculo deslumbrante y conceptualmente coherente. En su séptima colaboración con el coliseo del cantón Vaud, este “artesano” de la regia, como le gusta denominarse mostró una escenografía monumental que transformó el escenario en un espacio de fantasía neo-babilónica. El contraste entre el blanco puro de los hebreos y el rojo intenso de los asirios resultó visualmente impactante y reforzó la narrativa dramática del conflicto central de la ópera. Las enormes estructuras móviles, incluyendo paredes blancas iluminadas que se elevaban para revelar otros elementos y un cilindro transparente que simbolizaba la prisión de Nabucco, destacaron por su ingenio técnico y artístico.

La escenografía no solo era grandiosa en escala, sino también en su capacidad de movimiento y transformación, creando un dinamismo continuo en el escenario. Un techo suspendido que descendía para convertirse en un campo de trigo durante el «Va pensiero», un colosal péndulo de Foucault y un mapamundi iluminado en rojo representando al ídolo de Baal, fueron algunos de los efectos escénicos que Poda integró. Estos elementos, junto con un juego de luces magistral, transportaron al público a un universo onírico y abstracto, evitando cualquier alusión directa a la actualidad política del Medio Oriente y manteniendo la obra en un plano simbólico y estético.

"Airam Hernández realizó una interpretación vibrante y apasionada, y, desde su primera entrada, impresionó con su voz de tenor lírico, que se desplegó con claridad y fuerza"

Por su parte, la dirección musical del norteamericano John Fiore buscó en la sutilidad y la contención su especial versión casi camerística de la ópera verdiana, resaltando así los momentos de mayor intimidad, sin sobrecargar los de mayor grandiosidad. El Coro de la Opéra de Lausanne, dirigido por Patrick Marie Aubert, ofreció una actuación muy notable, especialmente en el célebre «Va pensiero», donde la suavidad y el control dinámico del coro produjeron un efecto conmovedor y sublime.

En cuanto a las actuaciones solistas, el barítono Gabriele Viviani, en el papel titular, se destacó por su interpretación firme y emotiva, especialmente en momentos clave como su aria «Dio di Giuda». Irina Moreva, en el desafiante rol de Abigaille, mostró una valentía y habilidad técnica de gran calibre, navegando las coloraturas vertiginosas y los saltos de registro con aplomo. Sin embargo, el instrumento presentó ciertas carencias, con agudos tirantes, unos graves aparentes y con algún escollo en el passaggio. Con todo, su aria «Ben io t’invenni» fue un punto culminante, donde su elegancia en el fraseo y expresividad dramática capturaron la complejidad del personaje.

Marie Karall, como Fenena, ofreció un contrapunto delicado y lírico a la feroz Abigaille de Moreva. Su aria «Oh, dischiuso è il firmamento» interpretada con gran musicalidad también evidenció algunos momentos de tirantez, a pesar de su indudable entrega dramática. La química entre Karall y Airam Hernández (Ismaele) aportó una capa adicional de emoción a la producción, destacando el conflicto entre el amor personal y las lealtades nacionales. El tenor tinerfeño realizó una interpretación vibrante y apasionada, y, desde su primera entrada, impresionó con su voz de tenor lírico, que se desplegó con claridad y fuerza.

Finalmente, el bajo francés Nicolas Courjal, en el papel de Zaccaria, ofreció una actuación sobresaliente, aportando una profundidad y gravedad que realzaron las dimensiones espirituales del personaje. Su interpretación de «Vieni o Levita!» destacó por su control vocal y la intensidad emocional, capturando la autoridad y la compasión del rol. Courjal dominó el escenario con su presencia imponente y su voz poderosa, convirtiéndose en uno de los pilares de esta producción.  * Albert GARRIGA, corresponsal en Lausana de ÓPERA ACTUAL