'Mitridate' en el Liceu, adaptarse o morir

Barcelona

03 / 12 / 2020 - Marcelo CERVELLÓ - Tiempo de lectura: 3 min

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Mitridate Orquesta, directores y solistas en esta versión de concierto de 'Mitridate' © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
Mitridate Elsa Dreisig y Julie Fuchs, protagonistas femeninas © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
Mitridate Espléndido Michael Spyres, junto a Minkowski © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Mozart: MITRIDATE

Versión de concierto

Michael Spyres, Julie Fuchs, Elsa Dreisig, Paul Antoine Benos-Dijan, Adriana Bignagni. Les Musiciens du Louvre. Dirección: Mark Minkowski. 2 de diciembre de 2020.

La gestión acertada de los medios de que se dispone y la capacidad de respuesta a las circunstancias adversas son el distintivo de las grandes empresas artísticas, y el Gran Teatre del Liceu ha dado una vez más en la diana pese a dejar en los huesos a este Mitridate al proponer una selección de la obra en dos sesiones sucesivas en el mismo día y lograr con esta iniciativa un resultado espectacular.

Es claro que reducir a la mitad el material disponible no podía ser una solución ideal, con la eliminación total del recitativo secco  –el accompagnato tuvo un tratamiento menos drástico– y el ahorro de arias y personajes como Ismene y Marzio para dejar a Arbate como presencia poco menos que testimonial, pero las ocurrentes intervenciones habladas de Mark Minkowski para resumir sucintamente el argumento y el entusiasmo de todos los implicados hizo la ocasión muy llevadera.

Minkowski dirigió con gesto claro y una musicalidad exquisita a las ilustres fuerzas a sus órdenes y tanto en la obertura o en la marcia como en el acompañamiento de los solistas hubo el necesario refinamiento. La elección de la trompa para el obbligato de «Lungi da te, mio bene» en lugar del oboe original no dejó de resultar un tanto exótico, pero se saldó con buenos resultados.

"Michael Spyres, en un estado de forma excepcional, se mostró autoritario y elocuente, con habilidosos efectos de 'staccato' y un arrojo admirable en sus repetidas ascensiones al Do sobreagudo"

Michael Spyres, en un estado de forma excepcional, se mostró autoritario y elocuente en su cavatina de entrada, con una versión de «Quel ribelle e quell’ ingrato» con habilidosos efectos de staccato y un arrojo admirable en sus repetidas ascensiones al Do sobreagudo en «Vado incontro al fato estremo». Julie Fuchs, exonerada del virtuosismo de «Nel grave tormento», pudo desplegar las esencias de un canto impecable en sus intervenciones solistas y en el dúo con Elsa Dreisig, superior a ella en la dicción y en la capacidad de proyección y una no menor exactitud musical. El contratenor Paul Antoine Bénos-Dijam aportó una excelente técnica y un volumen aceptable a sus arias en el papel de Farnace y Adriana Bignagni completó el reparto sin desdoro.

La ausencia entre el personal presente de la princesa de los Partos convirtió el quinteto final en un cuarteto, pero la cosa no pasaría de ser una anécdota más.  El público al que la pandemia permitió la entrada al teatro aplaudió con entusiasmo. Objetivo alcanzado.