CRÍTICAS
NACIONAL
Meritorio arranque del primer Festival de Ópera de Sevilla
Sevilla
Festival de Ópera de Sevilla
Glass: LES ENFANTS TERRIBLES
Inauguración del Festival
Clara Berbier, Lydia Vinyes-Curtis, Samy Camps, Dietrich Henschel. Florencia e Isidora Oz (Bailarinas). Dirección musical: Juan García Rodríguez. Dirección de escena: Susana Gómez. Oscar Marín, Patricia Arauzo y Julio Moguer (piano). Nave de Fundición de la Real Fábrica de Artillería, 26 de septiembre de 2025.
El nuevo Festival de Ópera de Sevilla, que se anuncia con carácter bienal, se alternará con el Festival Bienal de Flamenco que celebrará en 2026 nada menos que su XXIV edición. Por ello es de esperar que este nuevo encuentro lírico andaluz, respaldado por el Ayuntamiento de Sevilla, pueda convertirse con el tiempo en una de las citas operísticas españolas de referencia. En esta primera edición su director artístico, Curro Soriano, ha programado siete títulos con una apuesta por la ópera de cámara y contemporánea, pero también por títulos de referencia que tienen como localización la ciudad de Sevilla, destacando especialmente dos obras del gran compositor sevillano Manuel García. Otra de las apuestas del Festival es la incorporación como escenarios de excepción espacios emblemáticos de la ciudad, como el Real Alcázar o la recuperación de la espectacular Real Fábrica de Artillería, en la que se ha presentado, en la Nave Fundición, este título inaugural.
Les Enfants Terribles es una ópera-ballet del compositor estadounidense Philip Glass estrenada en Suiza en 1996 que cuenta con cuatro personajes y varios bailarines, con libreto del propio Glass y Susan Marshall a partir de la novela de Jean Cocteau. La música minimalista sirve de plataforma ideal para esta interesante e imaginativa ópera de cámara de algo más de 90 minutos, partitura que se sustenta en tres pianos de cola que deben estar perfectamente conjuntados para ofrecer el exquisito y repetitivo tejido sonoro, con temas y clusters musicales tan característicos del compositor que estuvieron perfectamente ejecutados por el equipo pianístico de este montaje encabezado por Oscar Marín (a modo de segundo director) perfectamente conjuntado con los otros dos instrumentistas, Patricia Arauzo y Julio Moguer, en una versión sobresaliente en el aspecto musical y canoro musicalmente con gran acierto por Juan García Rodríguez.
En el espectacular espacio de la Nave Fundición, con dos gradas enfrentadas, se jugó con una escenografía de Juan Ruesga muy eficaz sobre la base de un escenario de madera irregular con diversas trampillas perfectamente adaptado a la obra y con una dirección de escena de Susana Gómez muy eficaz y elegante, ambas perfectamente pensadas para que el espectáculo se disfrutase desde ambos lados en los que se ubicaba el público, contando con una iluminación muy adecuada de Laura Iturralde. Nino Bauti fue el encargado de diseñar un vestuario sobresaliente para este título inaugural, trabajo que se prolongará a la segunda obra del Festival, Il califfo di Bagdad de Manuel García, que lleva también su firma. Muy correcto el sonido amplificado, bien espaciado y homogéneo, solo algo estentóreo en ocasiones en las voces masculinas.
La ópera de Glass presenta un drama psicológico, con carácter simbolista e introspectivo, de dos hermanos que quedan huérfanos y conviven en una gran casa deshabitada, en la que se palpa una fuerte e insana relación de dependencia que parece llegar incluso a relaciones sexuales incestuosas. Desde el punto de vista vocal y actoral destacó muy especialmente la joven soprano francesa Clara Barbier como la protagonista, Elisabeth, el papel más completo a nivel canoro de la obra que la cantante ofreció con una voz fresca, musical, perfectamente controlada y homogénea, capaz de representar todas las aristas de este enrevesado y controlador personaje que domina la trama y al resto de protagonistas, hasta sucumbir al quedar sus maquinaciones y mentiras al descubierto. Interesante la Agathe y Dargelos de la mezzosoprano española Lydia Vinyes-Curtis, como compañera de trabajo y de piso de Elisabeth, así como la labor del experimentado barítono alemán Dietrich Henschel como Paul, el dominado hermano de Elisabeth.
Por su parte, el tenor francés Samy Camps llevo el peso de la narración de las 20 escenas de la obra y de su propio y algo extraño personaje como amigo de Paul y forzado novio de Agathe. Muy correctas las bailarinas Florencia e Isadora Oz, con coreografías ideadas por la primera adecuadas y bien ejecutadas, pero que parecen quedar algo corta con respecto a la idea original de Glass, ya que la obra, en origen, fue pensada para ocho bailarines con una música de marcado carácter danzable y con varias escenas puramente musicales. * Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL




