Mascagni supo a poco

Las Palmas de Gran Canaria

19 / 05 / 2021 - Agustín AROCHA - Tiempo de lectura: 3 min

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Cavalleria palmas Una escena de la producción de Carlo Antonio de Lucia © Ópera de Las Palmas / Nacho GONZÁLEZ
Cavalleria palmas Sergio Escobar y Yulia Matochkina, protagonistas de la ópera de Mascagni © Ópera de Las Palmas / Nacho GONZÁLEZ
Cavalleria palmas Matochkina, junto con Andrea Gens como Mamma Lucia © Ópera de Las Palmas / Nacho GONZÁLEZ

Ópera de Las Palmas

Mascagni: CAVALLERIA RUSTICANA

Yulia Matochkina, Sergio Escobar, Young Jun Park, Abenauara Graffigna, Andrea Gens. Dirección musical: Daniel Oren. Dirección de escena: Carlo Antonio De Lucia. Auditorio Alfredo Kraus, 18 de mayo de 2021.

Se hace extraño ver a Cavalleria rusticana huérfana en el cartel de su habitual compañera, Pagliacci, pero esta ha sido la fórmula elegida por ACO para el cuarto título de la temporada, y quizás esto podría hacer resaltar más la esencia de la ópera de Mascagni, probablemente, una de las principales exponentes del verismo italiano. En ella todo gira en torno a las emociones más primitivas e incontroladas rodeadas de un aire costumbrista que acentúa más su inclinación naturalista. La tensión es constante y eso, y su belleza musical, es lo que la hace tan atractiva. Sin embargo, ante este montaje, la sensación general fue de irregularidad, sobreponiéndose momentos destacados de emoción y belleza con otros mucho más anodinos. Es evidente la influencia de la reducción pandémica de efectivos en orquesta, coros y figurantes en este hecho, pero esta circunstancia se percibía en el transcurso de toda la representación.

La dirección musical de Daniel Oren consiguió extraer con una peculiar elocuencia el sentido más dramático e intenso de la Filarmónica de Gran Canaria, aunque con algunas lagunas en los momentos posteriores al popular Intermezzo. Igualmente, la regia de Carlo Antonio de Lucia suponía un reto dada la sensación de semi-representado que provoca el escenario del Auditorio frente a la sede habitual del Teatro Pérez Galdós y que, en esta ópera tan rica en movimiento escénico, se echa de menos. El sentir general, en todo caso, fue positivo, con soluciones solventes que atenuaron ese efecto.

"La dirección musical de Daniel Oren consiguió extraer con una peculiar elocuencia el sentido más dramático e intenso de la OFGC, aunque con algunas lagunas en los momentos posteriores al 'intermezzo'"

En cuanto al elenco en general cumplió de manera notable con la causa dramática de la representación. Destacó sobremanera Yulia Matochkina: su Santuzza fue intensa, con una interpretación muy convincente adornada por una voz bien armada, de timbre robusto y querencia claramente verista, de lo mejor de la velada. Por su parte, Sergio Escobar se mostró cómodo en los pasajes en los cuales la intensidad y el registro central lucía en toda su extensión; su canto no es demasiado cuidadoso, pero tiene el marcado color y belleza del spinto. A pesar de esto, no tuvo su noche ya que sus dificultades con el agudo fueron evidentes, desde el principio con un «O Lola ch’ai di latti» que no pudo controlar, hasta el final con fallido remate del «Mamma, quel vino è generosoAddio!».

Young Jun Park fluyó con soltura con su característica gallardía baritonal para el agraviado Alfio. Su «Ad essi, non perdono, vendetta avrò» culminó una buena actuación. Abenauara Graffigna dotó de frivolidad a su Lola, lo que resultó muy acertado, a lo que sumó un canto seguro que demostró en su «Fior di giaggiolo». Andrea Gens, por su parte, cumplió con una buena Mamma Lucia. Finalmente cabe hacer una mención al Coro de ACO que, aunque reducido en número, cubrió con notable el expediente en las numerosas interacciones que tiene durante la obra. Su «Regina Coeli Laetare» junto a Matochkina, fue lo más aplaudido de la velada.