Martin i Soler de juguete

Valencia

16 / 11 / 2020 - César RUS - Tiempo de lectura: 3 min

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Una escena de la burlesca producción de Jaume Policarpo © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO
Una escena de la burlesca producción de Jaume Policarpo © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO
Una escena de la burlesca producción de Jaume Policarpo © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO

Palau de Les Arts

Martin i Soler: IL TUTORE BURLATO

Nueva producción

David Ferri Durà, Gonzalo Mangliano, Aida Gimeno, Oleh Lebedyev, Ezgi Alhuda, Omar Lara. Dirección: Cristóbal Soler. Dirección de escena: Jaume Policarpo. 13 de noviembre de 2020.

Tras años de ausencia, Martin i Soler volvía al teatro que lleva su nombre en Les Arts. Una de las cosas más sorprendentes del periodo de Fabio Biondi como titular de la orquesta, es que nunca interpretase obra del valenciano en la ciudad del célebre compositor. Ha tenido que cambiar la dirección artística del teatro para volver a escuchar una ópera suya. En un principio estaba prevista la interpretación de Il tutore burlato en primavera y que después girase como espectáculo itinerante (en una versión traducida al valenciano por Enedina Lloris) por los pueblos de la Comunitat Valenciana. La pandemia ha obligado a cambiar el orden de los factores y tras esa gira, por fin, llega la obra a Les Arts. Para poderla interpretar sin descansos, se ha cortado buena parte de los recitativos, reduciendo considerablemente su duración.

"Bajo la dirección de Cristóbal Soler no se pierde un ápice de la frescura de la obra y destaca, en particular, el trabajo sobre las dinámicas para subrayar los matices y las situaciones del libreto"

Il tutore burlato es la primera que compuso el músico valenciano y data de 1775. Fue la única que se estrenó en España, pues inmediatamente empezó su carrera internacional. Por eso fascina la marcada personalidad de su estilo, ya perfilado en sus bases. Es cierto que,  en comparación a su obra posterior, hay una cierta sencillez, pero también que el músico conoce a la perfección todos los recursos del género. Además, demuestra ese talento único para la melodía que le acompañó durante toda su carrera. Eso sí, en esta obra se percibe especialmente la influencia del clasicismo español, y no solo por la famosa seguidilla, sino también en muchos pasajes, empezando por la obertura, en los que se percibe cierto aroma a Boccherini o al padre Soler.

Jaume Policarpo propone un espectáculo de estética naif, como en una especie de teatro de juguete decorado con colores pastel. Los cantantes actúan doblados por títeres que ellos mismos manejan, subrayando esa idea de juego. Cierto es que la historia no siempre queda plasmada con claridad, pero, sin embargo, sí se consigue plasmar las situaciones dramáticas o cómicas. Cristóbal Soler es un gran conocedor de la música de Martin i Soler y recrea estas páginas con amor y criterio. Bajo su dirección no se pierde un ápice de la frescura de la obra y destaca, en particular, el trabajo sobre las dinámicas para subrayar los matices y las situaciones del libreto.

Vocalmente destacó el barítono Omar Lara como Pippo; es una de las voces más destacadas del actual curso del Centre de Perfeccionament y demostró no solo madurez interpretativa tanto en lo vocal como en lo escénicos, sino también amor por la música que interpretaba. El tenor David Ferri Durà es una de las voces valencianas más solventes de hoy en día y está llevando adelante una respetable carrera, sobre todo en Italia. Fue un lujo disfrutar de su sólida técnica y buen canto como Don Lelio. Por su parte Gonzalo Manglano supo retratar a Anselmo con su justa bis cómica sin olvidar el belcanto. El resto del reparto, además de Omar Lara, eran miembros del Centre. Aida Gimeno encarnó a Violante con voz generosa, pero no siempre impecable técnica y, en ocasiones, notas demasiado abiertas afearon su línea de canto. Algo similar ocurrió con Ezgi Alhuda como Menica cuya afinación no siempre fue impecable. Magnífico Oleh Lebedyev como Tutore, pues pese a que su voz suena aún muy fresca para encarnar un papel de estas características, lo supo compensar con un buen trabajo interpretativo. Por último, hay que mencionar el trabajo de Carlos Snachis al fortepiano, quien, al estar situado en el escenario, interactuó con los cantantes convirtiéndose en un actor más de la representación.