'Marianela' de Pahissa, magnífica obra, brillante interpretación

Madrid

04 / 12 / 2020 - Mario MUÑOZ - Tiempo de lectura: 3 min

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Marianela Adriana González bordó el difícil papel protagonista © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL
Marianela Alejandro Roy y Simón Orfila, sobresalientes © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL
Marianela González, con Luis Cansino, espléndido © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL

Teatro de La Zarzuela

Pahissa: MARIANELA

En versión de concierto

Adriana González, Alejandro Roy, Paola Leguizamón, Luis Cansino, Simón Orfila, César Méndez Silvagnoli, María José Suárez. Coro del Teatro de La Zarzuela. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dirección: Óliver Díaz. 29 de noviembre de 2020.

Sigue resultando emocionante cuando el director recoge la partitura de su atril y la enseña al público para que reciba su aplauso. Pasa poco, pero pasa, eso de aplaudir las obras por encima de las interpretaciones. La llegada de Marianela al Teatro de La Zarzuela se celebró con aroma a noche grande, recibida con calidez e interpretada con orquesta completa, aunque parte de ella tuviera que colonizar el patio de butacas. Es llamativo porque la ópera de Jaume Pahissa no es sencilla, navegando entre el cromatismo wagneriano, la disolución armónica del impresionismo, cierto gusto al último Puccini y algunos coqueteos con la música expresionista. Sugerente, sin duda, pero nada fácil a priori. Tiene a su favor una orquestación muy brillante, abierta a todas direcciones, y una procesión inacabable de sobreagudos vocales que siempre se reciben con alborozo por parte del público.

El libreto toma como base la novela homónima de Benito Pérez Galdós, una de sus obras maestras de la primera época que explota brillantemente las dicotomías entre contrarios, bajo un hábil disfraz de un elogio de aldea y menoscabo de corte. Su traslado a libreto corrió a cargo de los hermanos Quintero, y aunque la trama funciona en líneas generales, algunas cosas importantes se perdieron en la mudanza. A ese texto es al que Pahissa pone música brillantemente, con innegable espíritu lírico y realidades sonoras tan poco definidas como seductoras (la descripción musical de cómo recupera Pablo la vista merece por sí misma la asistencia al espectáculo). Tal vez la dificultad técnica de la partitura, tanto en lo vocal como en lo instrumental, expliquen el olvido durante casi un siglo, pero desde luego no lo justifican: la partitura es sobresaliente.

"Los dos papeles protagonistas (Adriana González como Marianela y Alejandro Roy como Pablo) tienen una escritura endiablada que les exige una colocación perfecta y emisión limpia, además de un registro agudo cómodo que no estrangule"

Los dos papeles protagonistas (defendidos por Adriana González como Marianela y Alejandro Roy como Pablo) tienen una escritura endiablada que les exige una colocación perfecta y emisión limpia, además de un registro agudo cómodo que no estrangule. Ambos cantantes superaron con nota las dificultades y, aun siendo una versión de concierto, dieron ciertas pautas actorales a sus personajes, en particular la soprano. Aun sin arias de referencia, supieron sobreponerse a una prosodia complicada. En el resto del reparto, sobresaliente el Patriarca de Simón Orfila, con un canto que revelaba su daño más íntimo, y gran intervención de Luis Cansino, prefigurando un doctor honesto y emotivo sin caer en el sentimentalismo. En idénticos niveles estuvo la Florentina de Paola Leguizamón, un personaje menos ingrato en lo vocal pero peor dibujado por el libreto.

La ORCAM rindió a un gran nivel, más allá de algunas entradas dubitativas resueltas por el empuje e intensidad habituales de Óliver Díaz, que fue recibido con mucho cariño por parte del público. Gran éxito, mejor partitura.