Magia en el escenario, encantamiento en el foso

Versalles

13 / 12 / 2021 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

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ilpalazzoencantato-operaroyal-versalles-operaactual (3) Una escena del montaje de Fabrice Murgia
ilpalazzoencantato-operaroyal-versalles-operaactual (2) Una escena del montaje de Fabrice Murgia © Opera de Dijon / Gilles ABBEG
ilpalazzoencantato-operaroyal-versalles-operaactual (2) Victor Sicard como Orlando © Opera de Dijon / Gilles ABBEG

Opéra Royal

Luigi Rossi: IL PALAZZO INCANTATO

Nueva producción

Victor Sicard, Arianna Vendittelli, Fabio Trümpy, Deanna Breiwick, Mark Milhofer, Lucía Martin-Cartón, Mariana Flores, Grigiry Soloviov, Kacper Szelążek, André Lacerda, Valerio Contaldo, Cwendoline Blondel, Alexander Miminoshvili. Dirección musical: Leonardo García Alarcón. Dirección de escena: Fabrice Murgia. 12 de diciembre 2021.

Il palazzo incantato (1642) es una ópera de estilo barroco romano. Es éste una variedad que se practicó en una época en la que en Roma no faltaban voces, ni tiempo, ni dinero. Así pues Luigi Rossi, autor reconocido entonces –resucitado hoy gracias al tesón investigador de Leonardo García Alarcón–, no tuvo mayores dificultades en proponer la obra con 16 solistas, coros a seis y doce voces, ballets en cantidad, una orquesta pletórica (en aquel momento) con 40 músicos y una maquinaria consecuente. En suma un gran acontecimiento de siete horas de duración en el momento de su creación.

La Opéra Royal de Versailles la propuso en (solamente) la mitad de este tiempo, con una dirección de escena firmada por Fabrice Murgia que, gracias un trabajo dramático imaginativo y a la escenografía eficaz de Vincent Lemaire que representaba alternativamente un hotel, una prisión, un manicomio o un palacio encantado, dispuestos en dos niveles con seis puertas en el superior y tres escenarios giratorios en el inferior. Todo ello, bien apoyado por el video en directo de Giacinto Caponio, creó los momentos de fantasía requeridos por la trama de la obra.

"Leonardo García Alarcón, en la cúspide de su arte, trató la obra con el respeto infinito que merecía el tesoro musical allá encerrado, por él mismo redescubierto"

La ópera presenta a Atalante, dueño del palacio encantado y pleno de todos los poderes de la magia que es capaz de transformar a los seres en otros y crear con ello las situaciones más sorprendentes que se puedan imaginar. El mago ejerce sus poderes sobre personajes salidos de la obra de Ariosto, conocidos algunos –Orlando, Angelica, Ruggiero, Bradamante, Alceste– de menor importancia otros como Olimpia, Prasildo, Marfisa, Ferrau o Mandricardo.

No será posible seguir y cualificar les características vocales de todos los cantantes por ser numerosos; apúntese sin embargo que lucieron una gran maestría del recitativo arioso –estilo esencial del género– y un buen dominio de la presencia en escena. No se olviden en cambio las intervenciones notables de Mark Milhofer –impresionante Atalante–, ni el entrañable diálogo entre Ruggero –Fabio Trümpy– y Bradamante –Deanna Breiwick–, ni tampoco la aparición del gigante interpretado por Grigory Soloviov. Añádase la sutilidad, la fineza y la fuerza también de las partes corales, magistralmente interpretadas por los coros de la Ópera de Dijon y el de la Cámara de Namur.

Hubo pues espectáculo en el escenario y esta vez lo hubo también en el foso. La Cappella Mediterranea al completo dio de la partitura una lectura perfecta. Leonardo García Alarcón, en la cúspide de su arte, trató la obra con el respeto infinito que merecía el tesoro musical allá encerrado, por él mismo redescubierto. Su atención puesta en su teclado y en cada pupitre, a la intensidad de la nota venidera, a la entrada de cada cantante, en suma su dirección, dinámica, atlética, a la vez firme y suave, sin gestos innecesarios o mínimamente exagerados fue otra baza ganadora más añadida al evento maravilloso que se iba perfilando ante los ojos atónitos de los presentes a lo largo de la velada.  * Jaume ESTAPÀ, corresponsal en Francia de ÓPERA ACTUAL