Madrid: Una 'Francisquita' desconcertante

20 / 05 / 2019 - Isabel IMAZ - Tiempo de lectura: 2 minutos

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El montaje de Lluís Pascual resultó desconcertante por su fórmula de diseccionar la obra en tres ambientes temporales que no acabaron de funcionar en su conjunto © Teatro de la Zarzuela / Javier DEL REAL
El montaje de Lluís Pascual resultó desconcertante por su fórmula de diseccionar la obra en tres ambientes temporales que no acabaron de funcionar en su conjunto © Teatro de la Zarzuela / Javier DEL REAL
El montaje de Lluís Pascual resultó desconcertante por su fórmula de diseccionar la obra en tres ambientes temporales que no acabaron de funcionar en su conjunto © Teatro de la Zarzuela / Javier DEL REAL
El montaje de Lluís Pascual resultó desconcertante por su fórmula de diseccionar la obra en tres ambientes temporales que no acabaron de funcionar en su conjunto © Teatro de la Zarzuela / Javier DEL REAL

Teatro de la Zarzuela

VIVES: Doña Francisquita

Nueva producción y clausura de la temporada

Sabina Puértolas, Ismael Jordi, Ana Ibarra, Vicenç Esteve, María José Suárez, Santos Ariño, Antonio Torres, Gonzalo de Castro. Dirección: Óliver Díaz. Dirección de escena: Lluís Pasqual. 14 de mayo de 2019.

Uno de los títulos más emblemáticos del género lírico español cerró la temporada del Teatro de La Zarzuela con cierto desconcierto. La propuesta de un gran hombre de teatro como es Lluís Pasqual, llevaba a Doña Francisquita a su propia deconstrucción relegando por completo el libreto original a favor de una fórmula inventiva que trasladaba al público a una sala de grabación de los años 1940, a un plató de televisión en la década de 1960 y a una sala de ensayo en la época actual. Tres ambientes que representaron el título sin un hilo vertebrador manifiesto. Tres atmósferas que recreaban lo invisible, lo que hay “detrás» de un proceso de creación artística hasta llegar al resultado final. El narrador y guía de la propuesta recayó en el vital actor Gonzalo de Castro.

Todo ello destilaba en este montaje de forma insólita, desatinada y repetitiva –ya se vio el mismo recurso de Pasqual en Chateaux Margaux / La Viejecita–, planteamiento que funcionó a medio gas.

En el plano musical, Doña Francisquita brilló por sí sola con la guía de Óliver Díaz al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, desatando la gran riqueza melódica de las páginas escritas por Vives, controlando los tempi y muy atento siempre a la escena. Sabina Puértolas, en magnífica forma vocal, deleitó al público con su interpretación del rol protagónico haciendo alarde de finura, expresión y naturalidad musical. Muy entonando apareció Ismael Jordi en el rol de Fernando, exhibiendo un fraseo elegante y cuidado, buena proyección, dominio de las dinámicas y un canto matizado. Un gusto.

 

© Teatro de la Zarzuela /Javier DEL REAL

Sabina Puértolas e Ismael Jordi encarnaron magistralmente a la pareja protagonista

Ana Ibarra desplegó todas sus virtudes canoras e interpretativas para dibujar una Aurora de excepción: muy expresiva, con gran poso en el registro grave e imprimiendo gran musicalidad. Convincente y entregado el Cardona de Vinceç Esteve y estupenda María José Suárez como Doña Francisca, haciendo gala de sus mejores cualidades interpretativas para desenvolverse a la perfección. El coro rindió a buen nivel demostrando una vez más gran desenvoltura musical al igual que el resto del elenco.

Como colofón: las castañuelas de la extraordinaria Lucero Tena la convirtieron en la gran protagonista del fandango final que interpretó con absoluta emoción y excelencia junto a un cuerpo de baile soberbio. Momentos para el recuerdo.