Madrid: Un segundo 'Caserío' muy solvente

11 / 10 / 2019 - Mario MUÑOZ - Tiempo de lectura: 3 min

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Una escena de 'El Caserío' en la puesta en escena de Pablo Viar © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL

Teatro de La Zarzuela

Jesús Guridi: EL CASERÍO

Carmen Solís, José Antonio López, José Luis Sola, Ana Cristina Marco, Jorge Rodríguez-Norton. Coro del Teatro de la Zarzuela. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dirección: Juanjo Mena. Dirección de escena: Pablo Viar. 6 de octubre de 2019.

Tras la buena acogida de montaje y voces del primer reparto de este Caserío en el Teatro de La Zarzuela, había alguna cautela respecto al equilibrio del segundo, algo menos homogéneo en cuanto a tipologías vocales. Carmen Solís, que funcionó con gran solvencia en la María del Pilar de la temporada pasada, buscó con denuedo su difícil espacio como Ana Mari, un papel que no le encaja del todo a su voz y que resulta complejo de defender por su tendencia a lo inane.

"José Luis Sola, ya viejo conocido de este papel, bordó su romanza 'Yo no sé qué veo en Ana Mari'"

Tampoco se lo ponen fácil los ripios de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. Solís construyó el personaje desde el sólido centro de su vocalidad y midiendo sus excursiones al registro agudo para evitar desbordamientos. En lo teatral se fue un tanto al extremo para buscar un dibujo que al menos tuviera contornos. La réplica se la daba José Luis Sola, ya viejo conocido de este papel y que bordó su romanza “Yo no sé qué veo en Ana Mari”. Generoso en emisión y con gran sentido del fraseo, pasó algún apuro para mantener la intensidad a medida que avanzaba la obra, más por presbicia emocional del libreto que por falta de empeño por parte del cantante navarro. El único pero que se le puede poner a Sola está en la declamación del texto, algo artificiosa e impostada.

El trío protagonista lo completaba el Tío Santi de José Antonio López, el barítono está en un buen momento de madurez vocal, y sigue escogiendo bien a sus personajes (como aquel Director de El público de hace cinco años), con papeles de cierta exigencia que no evidencien lagunas. Cantó con nitidez y, más que ningún otro, al servicio del texto, algo bastante complicado en esta obra. Más allá de algún problema con algún agudo abierto, rindió a un nivel óptimo.

Correctos sin más matices el Txomin de Jorge Rodríguez-Norton y la Inosensia de Cristina Marco, muy aplaudida por su vis cómica al grito de “¡Sinsorga!”. El Coro arrancó algo dubitativo para ir centrando empaste y cerrar una buena noche.

Con todo, el protagonismo lo tuvo, al igual que en el estreno, la fantástica música de Guridi y la afinada dirección musical de Juanjo Mena, incisiva pero sin caprichos, con una construcción tímbrica muy meditada y un balance como hace mucho no se escuchaba en la Orcam: ojalá que la presencia de Mena se convierta en rutina en el podio de La Zarzuela, una rutina tan utópica como necesaria.