Madrid: Puccini fuera del foso

30 / 05 / 2019 - Mario MUÑOZ - Tiempo de lectura: 2 minutos

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Miguel Ángel Gómez Martínez dirigió con entusiasmo y mimo a la ORTVE y a los protagonistas encabezados por Elena Mosuc © ORTVE

Temporada Orquesta y Coro de RTVE

Puccini: LA RONDINE

Versión de concierto

Elena Mosuc, Roberto Giuliano, Olena Sloia, Marius Brenciu, Juan Manuel Muruaga. Orquesta y Coro de RTVE. Dirección: Miguel Ángel Gómez Martínez. Teatro Monumental, 24 de mayo de 2019.

Tal vez la mejor de las luces de esta segunda época de Gómez Martínez al frente de la ORTVE haya sido la vocación por la ópera periférica. Y se ha hecho, en este caso, con inteligencia, porque la ORTVE es principalmente una orquesta sinfónica, raras veces de foso, y el paso de óperas por sus atriles se agradece.

Por otro lado, no tendría ningún sentido programar grandes obras de la literatura operística en versión concertante sin poder competir con otros coliseos en igualdad de condiciones. Las obras elegidas son las partituras aledañas de un genio como Puccini, donde se encuentra la incontinencia de la juventud (Le villi o Edgar, hace algunos meses) y la sabiduría sin arrebatos de la vejez del maestro de Lucca.

Le tocaba el turno a La rondine, una partitura que ha tenido mala suerte quizás por encontrarse en mitad de ninguna parte. Nació con vocación de opereta aunque acabó en ópera ligera, sin aparentemente todo el drama desatado de otros títulos pero con un retrato de la superficialidad cortesana brutal. No hay suicidios, ni enfermas ni sacrificios mortales, pero sí una moral aterida, mucho frío intramuros y la banalización plena del juguete del amor. Todo ello con una música tímbricamente muy avanzada, dos actos (los dos primeros) de altísimos vuelos y una asimilación de nuevos recursos compositivos más que notable.

Por todo esto, o por ser prácticamente la despedida del público de la ORTVE, Miguel Ángel Gómez Martínez estuvo mucho más intenso y activo de lo habitual. Incisivo, detallista, con ganas de agradar en su especialidad, consiguió buen rendimiento de una orquesta que no pudo lucir más porque La rondine no es una ópera que se pueda levantar sin fisuras en cinco ensayos. En el aspecto vocal la protagonista fue Elena Mosuc, muy por encima del resto. La acreditada soprano rumana ya no está en plenitud técnicamente hablando, pero mantiene sentido y sensibilidad a la hora del canto. Buena gama de recursos y fácil agudo por mucho que su zona de pasaje ya no sea tan elegante como hace década y media. Le faltaron graves, pero la escritura de Puccini es exigente con los cantantes y generosa en resultados, y su Magda fue tan caprichosa y melancólica como dice el papel.

La cancelación de Carl Tanner puso en un aprieto a su casi improvisado sustituto, Roberto Giuliano; no siempre su canto fue elegante, y el ataque resultó un punto desabrido, pero hay que aplaudir su entrega y valentía al aceptar el papel sin ensayos ni tiempo de preparación. Olena Sloia y Marius Brenciu fueron dignos Lisette y Prunier, aunque lejos del brillo de Mosuc. El resto del reparto estuvo un par de peldaños por debajo. A destacar la actuación del coro, que disfrutó con ese segundo acto que es un sueño para cualquier formación coral. Como despedida, ovaciones y alegría desatada, ambas muy necesarias en estos días en el Monumental.