Pablo Luna regresa con 'Las Calatravas'

Madrid

15 / 03 / 2021 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

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Musika Música Miren Urbieta-Vega © Michal NOVAK
Calatravas zarzuela Imagen tomada desde el público de las salutaciones finales © Teatro de La Zarzuela

Teatro de La Zarzuela

Luna: LAS CALATRAVAS

En versión de concierto

Miren Urbieta-Vega, Lola Casariego, Lucía Tavira, Javier Franco, Andeka Gorrotxategi, Emmanuel Faraldo, Houari R. López Aldana, Emma Suárez. Coro y Orquesta Titulares del Teatro de La Zarzuela. Dirección: Guillermo García Calvo. 14 de marzo de 2021.

Como ya informó ÓPERA ACTUAL, Las Calatravas es la última zarzuela compuesta por el gran Pablo Luna, autor, entre otras muchas obras, de éxitos como El niño judío y La pícara molinera. Estrenada en 1941, recién salido el país de la guerra, la obra obtuvo un éxito extraordinario. El fallecimiento repentino del compositor, ocurrido poco después, frustró la brillante carrera a la que parecía prometida Las Calatravas, que ahora, sesenta años más tarde, resucitó en el Teatro de La Zarzuela, aunque en versión de concierto.

Al olvido de la obra contribuyó también un cambio profundo en los espectáculos y los gustos musicales. Lo explica bien Francisco Parralejo Masa en su estudio para el programa de mano: el cine estaba sustituyendo al teatro como espectáculo de masas y en vez de teatro cantado se imponía la radio, con un formato musical bien distinto –la copla, por ejemplo– apoyado por los discos.

Luna, con un instinto teatral y musical infalible, comprendió el cambio histórico y en la que iba a ser su última obra incorporó muchas de las novedades: la propia copla en la romanza de Cristina, el vals en todo el segundo acto, acentos de comedia musical cinematográfica en el final del tercero y perfumes de opereta, además del recurso de motivos folklóricos españoles, eficaces y pegadizos, y el rigodón, la mazurca y el chotis que evocan los tiempos en los que se sitúa la acción, un siglo XIX madrileño, de aristócratas arruinados, banqueros, matrimonios rotos y recompuestos, donjuanes maduros y «pollos» con ganas de lucirse. Ambiente reconocible y trama sencilla y divertida, bien expuesta por una magnífica y simpática Emma Suárez en el papel de narradora, y que da pie a una partitura inspirada, muy entretenida, variada, alegre y sin complicaciones. Justo lo que el público necesitaba en 1941… Y ahora mismo. El apartado vocal –nada fácil– lo protagonizó un elenco estupendo y entregado.

"La soprano lírica Miren Urbieta-Vega se lució en el exigente papel de Cristina con una voz rotunda y esmaltada"

La soprano lírica Miren Urbieta-Vega se lució en el exigente papel de Cristina con una voz rotunda y esmaltada. Lucía Tavira prestó su gran personalidad, con un instrumento amplio y generoso, a un papel corto, pero atractivo. Perfecta Lola Casariego en el papel de la marquesa viuda madre de las protagonistas, con una voz ancha pero con picardía y excelente humor. Javier Franco lució su voz baritonal, muy personal, como el banquero rumboso. Gracias a los matices oscuros y masculinos, el tenor Andeka Gorrotxategi consiguió que su personaje cobrara un gran atractivo y Emmanuel Faraldo se lució en el papel más ligero de Pepe Aleluya. Muy bien Houari R. López Aldama.

El Coro y la Orquesta Titulares del Teatro de La Zarzuela consiguieron una lectura variada, dinámica, con detalles de gran finura, bien dirigidos por un Guillermo García Calvo consciente, sin duda, de que tenía entre manos un partitura popular, con gancho. A veces cuidó poco el volumen, aunque eso acabó exigiendo de los cantantes un esfuerzo de gran efecto recompensado con entusiasmo por el público.