Lucía Martín-Cartón maravilla con Mozart y Rossini

Sevilla

13 / 10 / 2020 - Ismael G. Cabral - Tiempo de lectura: 2 min

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Martín-Cartón, ovacionada por el público sevillano © Teatro de La Meastranza / Guillermo MENDO
La cantante brilló interpretando arias de Mozart y Rossini © Teatro de La Meastranza / Guillermo MENDO
Lucía Martín-Cartón actuó acompañada por la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla © Teatro de La Meastranza / Guillermo MENDO

Teatro de La Maestranza

Recital de LUCÍA MARTÍN-CARTÓN

Obras de Mozart y Rossini. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Dirección: Paçalin Zef Pavaci. 9 de octubre de 2020.

Si hay algo absolutamente reconfortante como oyente/espectador es ver crecer a un intérprete en el escenario. Una idea esta que seguro sobrevoló los pensamientos de quienes asistieron al segundo concierto de la temporada de otoño de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla.  A la soprano vallisoletana Lucía Martín-Cartón se la asocia con el repertorio barroco (se fogueó en 2015 en el proyecto Le Jardin des Voix de William Christie) y en Sevilla ya la habíamos escuchado en anteriores comparecencias, por ejemplo, acompañando a las huestes de Jordi Savall.

"Se apreció su afinidad con el repertorio histórico tanto por la forma de modular su instrumento como por la limpieza y recogimiento de su voz"

En esta ocasión afrontaba un repertorio ciertamente diferente con el que ofreció no obstante un resultado satisfactorio. Hizo el aria de Susanna, de Le nozze di Figaro, con apreciable donosura y una calidad vocal demostrada en una excelente proyección y una elocuencia absolutamente dramática. Fue un «Giunse alfin il momento… Deh vieni non tardar» dicho muy en estilo y en el que se apreció su afinidad con el repertorio histórico tanto por la forma de modular su instrumento como por la limpieza y recogimiento de su voz (eso que algunos siguen empeñados en señalar equivocadamente como quedarse cortos).

El aria de concierto mozartiana «Vorrei spiegarvi, oh dio!» supuso un paso más y un pulso mayor a su confrontación con este repertorio, en ella admiramos su delicado fraseo, las inflexiones de su voz para marcar los distintos acentos dramáticos y aquí además un uso de legato muy trabajado y también notablemente personal. En no pocos apuros superados le puso la partitura. Aunque estimable en términos generales al aria «Voi la sposa… Deh non tradirmi», de L’occasione fa il ladro, de Rossini, le faltó más autoridad en el canto silábico. Martín-Cartón la afrontó con desparpajo y seguridad pero precisa todavía más horas de vuelo en este universo estético. Como propina «Tornami a vagheggiar», de Alcina de Haendel, supuso un encuentro con su lugar natural; y fue cantada con gran arrobo y sentido de la expresividad.

La Sinfónica de Sevilla la acompañó con cierta blandura y mucho menos inspirada que con el cómodo y entonadísimo colchón que le había brindado antes con Haydn y Mozart. Concluyó el concierto con una amable lectura de la Sinfonía Nº4 de Beethoven.