Londres: Un romántico fallido

03 / 10 / 2019 - Eduardo BENARROCH - Tiempo de lectura: 3 min

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Isabel Leonard y Juan Diego Flórez interpretaron al dúo protagonista de Charlotte y Werther © The Royal Opera / Catherine ASHMORE
Isabel Leonard y Juan Diego Flórez interpretaron al dúo protagonista de Charlotte y Werther © The Royal Opera / Catherine ASHMORE
Isabel Leonard y Juan Diego Flórez interpretaron al dúo protagonista de Charlotte y Werther © The Royal Opera / Catherine ASHMORE

The Royal Opera, Covent Garden

Massenet: WERTHER

Juan Diego Flórez, Isabel Leonard, Alastair Miles, Jacques Imbrailo, Heather Engebretson. Dirección: Edward Gardner. Dirección de escena: Andrew Sinclair. 1 de octubre de 2019.

Sopranos ligeras desean ser líricas, las líricas desean ser spinto y las spinto dramáticas. Lo mismo sucede con los tenores, y Juan Diego Flórez no es excepción según viene demostrando con la ampliación de su repertorio. Su transición a roles más pesados está limitada por la calidad de su voz como belcantista. Las mismas cualidades que lo convierten en un excepcional tenor para Bellini lo limitan en roles como Werther, que requiere de una voz más redonda, de expresividad más abundante, de cambios de color y, por sobre todo, de volumen.

Desde el podio trataron de ayudarle, pero la suntuosa orquestación de la obra también impone límites y por momentos se escuchó muy poco en esta sala. Esto se notó al cantar, por ejemplo, con Isabel Leonard, quien posee un timbre y un volumen ideales para Charlotte: su voz corría fácil incluso en los momentos de orquestación más pesada. Donde Flórez se lució fue en el acto final, mostrando todo su poder expresivo con una voz casi susurrada y siempre cómoda, con el director musical manteniendo los sonidos orquestales lo más suaves posible. En definitiva, en el teatro faltó lo que todos los tenores líricos poseen, o sea volumen y timbre.

"Charlotte es un rol difícil porque, como se dice en Alemania, es un 'Zwischenrolle', es decir, un papel cuya tesitura cae en entre dos voces: grave para una soprano y agudo para una mezzo"

Charlotte es un papel difícil porque, como se dice en Alemania, es un Zwischenrolle, es decir, un rol que cae en entre dos voces: grave para una soprano y agudo para una mezzo.  Leonard se encontró cómoda en esa tesitura, si bien se entendió muy poco de su francés, impecable en el caso de Flórez, pero que ella compensó con una presencia bella y juvenil. Heather Engebretson tuvo la figura y la voz ideales para crear una Sophie impetuosa, con voz perfecta y movimientos convincentes. Jacques Imbrailo tuvo a su cargo el ingrato rol de Albert, que en este caso resultó muy simpático: después de todo, este pobre diablo se encuentra en una situación imposible; Imbrailo comunicó estos sentimientos contradictorios con voz noble. Alastair Miles presentó un Bailli mucho menos caricaturesco que de costumbre, con voz firme.

La producción es muy tradicional y no interfiere con la acción, esta vez en manos del seguro repositor, Andrew Sinclair, que brindó credibilidad. Por sobre todos cabe destacar al director Edward Gardner, que cada vez crece más como intérprete, ya que su lectura dejó atónito a un público no acostumbrado a tantos detalles orquestales que generalmente no se escuchan; su fraseo puso a la obra varios escalones más altos. El sonido que emanaba del foso era rico, detallado, de exquisito fraseo, con energía interna que propulsaba la acción en lugar de seguirla. Sin duda, uno de los más interesantes directores del momento.