Londres: La potente Agrippina de Kosky y DiDonato

28 / 09 / 2019 - Eduardo BENARROCH - Tiempo de lectura: 3 min

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Joyce DiDonato como Agrippina en la producción de Barrie Kosky © The Royal Opera / Bill COOPER
Lucy Crowe se luce interpretando a Poppea © The Royal Opera / Bill COOPER
Joyce DiDonato como Agrippina y Andrea Mastroni como Pallante © The Royal Opera / Bill COOPER

The Royal Opera House

Händel: AGRIPPINA

Joyce DiDonato, Lucy Crowe, Franco Fagioli, Andrea Mastroni, Eric Jurenas, José Coca Loza, Iestyn Davies, Gian Luca Buratto. Dirección: Maxim Emelyanychev. Dirección de escena: Barrie Kosky. 25 de septiembre de 2019.

Agrippina es una de las obras mas exitosas y complejas de Händel y la producción de Barrie Kosky una de las mas extravagantes y provocadoras. Este manipulador montaje juega con el público de forma extrovertida, sus emociones son transmitidas por encima de la orquesta haciendo al público cómplice de sus acciones, y en un momento revelador se canta con micrófono y amplificador, como si todo fuese solamente un juego de poder en TV.

Cuando esto está presentado por una artista como Joyce DiDonato las cosas se vuelven sumamente expresivas, divertidas, conmovedoras y por encima de todo, muy peligrosas. Agrippina tiene una oponente tan capaz como ella en la figura de Poppea, quien juega no con el poder de reinar, sino con el del sexo, y esto la hace tan peligrosa como Agrippina; Lucy Crowe fue la perfecta contrapartida. Si todo parece superficial en la propuesta, y a menudo lo es, hay momentos sublimes, como en el dúo entre Agrippina y Nerone del comienzo, cuando ella lo postula al cargo supremo sin mirarlo, concentrando en cambio su visión en algo mucho más distante que el pobre Nerone ni puede comprender. Esta Agrippina deja frío al público con esta mirada láser, con la que triunfará sin duda, pero también llegará a conmover en su momento final, cuando Kosky la ubica sola dentro de un escenario moderno e impersonal, con un pequeño cuartito donde ella se sienta, primero pareciendo vencida, pero luego recobrando su confianza, cruzando sus piernas y adoptando una pose desafiante mientras las cortinas metálicas que la encierran bajan lentamente. Esta fue, sin duda alguna, una de las grandes producciones de todos los tiempos en esta casa, y para ello se contó con un elenco especial.

"Joyce DiDonato dominó la escena con su ambición y su canto: su Agrippina fue la dueña de casa, y nadie le iba a quitar esa posición. Lucy Crowe era Poppea, una joven enamorada pero confundida que respondía a las maquinaciones con sus propias ideas y triunfaba"

Joyce DiDonato dominó la escena con su ambición y su canto; su Agrippina fue la dueña de casa, y nadie le iba a quitar esa posición. Lucy Crowe era Poppea, una joven enamorada pero confundida que respondía a las maquinaciones con sus propias ideas y triunfaba; su canto lo tenía todo, coloratura que provocaba asombro por su velocidad, por su rango de expresión y por la belleza del registro. Franco Fagioli presentó a Nerone como un joven débil de carácter, vacilante, ambicioso pero también torpe y cobarde; su canto destacó todos esos elementos de forma brillante. Eric Jurenas fue un Narciso tímido, casi inocente, pero también presa de la ambición, cantando con sensacional coloratura. Iestyn Davies presentó una figura leal, decidida, honesta, con un canto muy conmovedor y sus escenas con Poppea fueron momentos especiales. Andrea Mastroni fue un extrovertido Pallante, movedizo, lleno de pasión, de voz clara y bella, y Gian Luca Buratto un Claudio lleno de comicidad, una figura ridícula con poder que al fin entrega a su hijo.

Por su parte José Coca Loza fue el ideal representante del esclavo del poder: su Lesbo fue servil, sin voluntad, y muy bien cantado. Para triunfar a este nivel en una obra que dura tres horas se contó con un director extraordinario al frente de una Orchestra of the Age of Enlightment que lo adora, Maxim Emelyanychev, quien dio rienda suelta a su inmenso talento fraseando en forma exquisita, con tempi muy ágiles, y dando oportunidad a cada unos de sus solistas instrumentales de brillar y brillar. Una verdadera maravilla.