Londres: El diablo conquista Covent Garden

11 / 04 / 2019 - Eduardo BENARROCH - Tiempo de lectura: 3 minutos

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Al espectacular montaje de McVicar le acompañó un convincente trío de voces protagonistas © The Royal Opera / Tristam KENTON
Al espectacular montaje de McVicar le acompañó un convincente trío de voces protagonistas © The Royal Opera / Tristam KENTON
Al espectacular montaje de McVicar le acompañó un convincente trío de voces protagonistas © The Royal Opera / Tristam KENTON

The Royal Opera House - Covent Garden

Gounod: FAUST

Michael Fabiano, Erwin Schrott, Mandy Friedrich, Stéphane Degout, Marta Fontanals-Simmons, Carole Wilson. Dirección: Dan Ettinge. Dirección de escena: David McVicar. 11 de abril de 2019.

Desde su estreno en 2004 esta producción ha logrado que cada reposición sea fresca e interesante. Los personajes, aunque algo caricaturizados, calzan bien en esta historia de un diablo cómico rodeado de espíritus penitentes. Aunque pueda parecer una producción tradicional, se trata en realidad de un espectáculo con personenregie de alta categoría capaz de satisfacer al más exigente público. La escena de la noche de Walpurgis con las bailarinas transformándose en crueles diablillas es el epicentro dramático de la obra consiguiendo una escena escalofriante.

Un cambio de último momento añadió suspenso; la joven soprano alemana Mandy Friedrich había llegado al aeropuerto dos horas antes del comienzo de la función y también se anunciaban las disculpas por anticipado por parte del uruguayo Erwin Schrott. Hay veces que los anuncios relajan a ciertos cantantes, y esto ocurrió con este Méphistopheles aburrido de lidiar con clientes difíciles. La escenografía de Charles Edwards ubicaba la acción sobre el escenario del Palais Garnier, la Opéra de París, y ese era el dominio de este particular satán.

Erwin Schrott fue un Méphistopheles elegante, habituado a su tarea, paciente e impaciente, guiando a su cliente a cada paso; vocalmente se encontraba en un buen momento, con una voz siempre bella, segura en todo el registro y con muy adecuado fraseo. Michael Fabiano cantaba con una voz con brillo hasta llegar al sobreagudo, donde perdía algo color y se tornaba en falsetto cuando optaba por el pianísimo; su Faust, en todo caso, se desenvolvió sin mayores problemas.

La joven Mandy Friedrich subió al escenario más importante de su carrera y aun así no se mostró nerviosa; su canto comenzó muy cuidado y se asentó a medida que avanzaba la ópera. La voz es atractiva, aunque monocroma, y su gran aria de las joyas estuvo impregnada de inocencia en todas las notas. Brilló especialmente en un final redentor.

© ROH / Tristam KENTON

Michael Fabiano y Mandy Friedrich, observados por Erwin Schrott, interpretaron a los protagonistas de la ópera de Gounod

Pero la mejor interpretación con el mejor (y único) francés de la noche fue la de Stéphan Degout, un Valentin joven, bloqueado en su religión; posee una voz liviana pero llena de carácter y una presencia simpática. Su aria «Avan de quitter ces lieux» se transformó en una toda una lección de lirismo.

La española Marta Fontanals-Simmons dio vida y drama al rol de Siebel con corrección y Carol Wilson trató sin éxito de conquistar al diablo con su exuberante Marthe Schwertlein. Magnífico el coro con ataque preciso, variaciones de color, y sonido pleno que complementaba la dirección animada y vigorosa por parte de Dan Ettinger al mando de la siempre a punto orquesta de la casa.