La vital y españolizada 'Carmen' de Bieito triunfa en su 25º aniversario

Barcelona

05 / 01 / 2024 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 4 min

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Carmen Bieito Clémentine Margaine como Carmen en la dirección de escena de Calixto Bieito © Gran Teatre del Liceu
Carmen Bieito Clémentine Margaine (Carmen) y Michael Spyres (Don José) © Gran Teatre del Liceu
Carmen Bieito Michael Spyres (Don José) y Adriana Gonzáles (Micaëlla) © Gran Teatre del Liceu

Gran Teatre del Liceu

Bizet: CARMEN

Funciones dedicadas a la memoria de Luis López de Lamadrid

Clémentine Margaine, Michael Spyres, Adriana González, Simón Orfila, Jasmine Habersham,  Laura Vila, Carlos Cosías, Jan Antem, Felipe Bou, Toni Marsol, Abdel Aziz El Mountassir. Orquestra Simfònica del Liceu. Cor del Gran Teatre del Liceu (Dirección: Pablo Assante). Cor infantil – VEUS Amics de la Unió (Dirección: Josep Vila i Jover). Dirección musical: Josep Pons. Dirección de escena: Calixto Bieito. 4 de enero de 2024.

Vaya por delante que la dirección de escena de Calixto Bieito y la escenografía de Alfons Flores ideadas para el Festival Perelada de 1999 sigue impactando favorablemente 25 años después de su estreno, tal y como puede comprobarse en esta nueva reposición en el Gran Teatre del Liceu, en la que todas las funciones están dedicadas a la memoria del que fuera director del certamen ampurdanés que encargó el estreno del montaje, Luis López de Lamadrid.

Calixto Bieito, Premio ÓPERA ACTUAL 2019 (Ver entrevista), se forjó un renombre internacional con esta Carmen, una producción minimalista en cuanto a escenografía, pero con un excelente trabajo actoral para solistas y coro, reforzada por una excelente iluminación a cargo de Alberto Rodríguez Vega. El cambio de época a los años 70 del siglo XX acerca la trama al espectador sin modificar el trasfondo del libreto, proponiendo una experiencia vital y actualizada. Para ello juega con los soldados de la Legión en Sevilla/Ceuta, las mujeres de la fábrica de tabacos, un submundo de gitanos y contrabandistas en el que se mueve la protagonista y el mundo del toreo, todo ello ilustrado con muy pocos detalles escenográficos, como una cabina telefónica, un gran mástil con la bandera española, los coches de los contrabandistas o el famoso toro de Osborne, todos verdaderos símbolos de la España de entonces. El toque bietiano viene de la mano de escenas tan cotidianas como brutales, como son los excesos de los mandos militares hacia los soldados o de los hombres hacia las mujeres, excelentemente resueltas y tan españolas como la veneración por los famosos por parte de la afición –torera en este caso-, el novillero toreando desnudo bajo la luna o el botellón de gitanos y legionarios junto al coche en un descampado.

Carmen Bieito 'Carmen' con la dirección de escena de Calixto Bieito © Gran Teatre del Liceu
Carmen Bieito Clémentine Margaine (Carmen) y Simón Orfila (Escamillo) © Gran Teatre del Liceu
Carmen Bieito 'Carmen' con la dirección de escena de Calixto Bieito © Gran Teatre del Liceu

Desde el punto de vista musical y actoral, destacó muy especialmente la Carmen de la mezzosoprano francesa Clémentine Margaine, una especialista en el papel que lo ha cantado en los principales teatros y con el que ha conquistado al público liceísta; su amplio instrumento de dicción impoluta y bello y cuidado color homogéneo fueron sus armas principales, además de una muy consistente actuación en esta compleja producción. A su lado el baritenor estadounidense Michael Spyres fue un Don José de gran interés, dueño de un timbre elegante, cuidada expresividad y no exento del temperamento que requiere el personaje; su emisión, sin embargo, resultó algo desigual en el registro agudo en cuanto a proyección en una actuación que fue a más, bordando tanto su aria, «La fleur que tu m’avais jetée» como la escena final.

La guatemalteca Adriana González fue otro de los puntales de la velada, con una Micaela que se recordará mucho tiempo por su excelencia en la técnica vocal y por la belleza de su instrumento, manejado con gran clase y excelente emotividad en la expresión. Sorprendió el mallorquín Simón Orfila con un Escamillo de muchos quilates gracias a una interpretación elegante y de cuidada proyección, luciéndose especialmente en la popular canción de torero. Otras figuras relevantes del reparto fueron la impactante Jasmine Habersham como Frasquita, el debut del joven barítono barcelonés Jan Antem como un muy solvente Dancaire, ambos perfectamente conjuntado con el siempre interesante tenor Carlos Cosías como Remendado. Un amplio reparto que estuvo muy bien secundado a nivel canoro y especialmente actoral por parte de Toni Marsol como Morales, Laura Vila como Mércèdes, Felipe Bou como Zuniga y Abdel Aziz El Mountassir en el personaje mudo, y en este montaje fundamental, de Lillas Pastia.

Muy meritoria la labor de Josep Pons al frente de la Simfòncia del Liceu en una lectura muy cuidada y conjuntada de la más popular ópera francesa de Georges Bizet. El Coro liceísta se lució notablemente tanto en la cuerda masculina como femenina, con una gran aportación actoral al conjunto de la obra, lo mismo que el muy meritorio coro infantil – VEUS Amics de la Unió. * Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL