CRÍTICAS
INTERNACIONAL
La triunfal 'Butterfly' de Villarroel-Núñez-Bortolameolli arrancó el curso del Municipal
Santiago de Chile
Teatro Municipal de Santiago - Ópera Nacional de Chile
Puccini: MADAMA BUTTERFLY
Nueva producción
Erika Grimaldi, José Simerilla, Eleomar Cuello, Kai Rüütel, Mikeldi Atxalandabaso, Matías Moncada, Ismael Correa, Pilar Garrido, Pedro Alarcón. Dirección musical: Paolo Bortolameolli. Dirección de escena: Verónica Villarroel. 4 de julio de 2025.
Paolo Bortolameolli dirigió a la Orquesta Filarmónica de Santiago con una concepción clara de los contrastes dramáticos: desde el segundo acto en adelante logró un equilibrio preciso entre transparencia y densidad, entre lirismo íntimo y tensión narrativa. Aunque hubo pasajes en que la masa orquestal cubrió algunas de las voces, el maestro chileno supo administrar los clímax con inteligencia. El interludio del segundo acto —instante suspendido en el tiempo, con alusiones impresionistas— expresó con lirismo contenido el sueño frágil de la protagonista y un tempo algo rápido no impidió que el momento tuviera una cualidad poética y emocional, sirviendo como respiro antes del desenlace.
Como Cio-Cio San, la soprano italiana Erika Grimaldi fue muy aplaudida; es una estupenda actriz, conocedora del gesto teatral y de gran delicadeza en el uso expresivo de brazos y manos; supo describir con acierto el arco dramático de su personaje, desde la ingenuidad inicial hasta la madurez trágica con bellos logros en los momentos más sutiles. En el debut en el papel, su emisión vocal, sin embargo, resultó algo extraña, lo que enturbiaba a ratos la dicción, y un vibrato constante tendía a descontrolarse en los forte. El tenor José Simerilla (Pinkerton) demostró no dominar la línea de canto pucciniana y su voz se percibía fija en varios segmentos del registro; actor de recursos limitados, remató su difícil aria «Addio, fiorito asil» de manera desconcertante. Muy bien en cambio el barítono Eleomar Cuello, quien delineó certeramente al cónsul Sharpless, rol cuya dificultad radica sobre todo en mantener una autoridad moral y una densidad humana sin caer en la exageración; habría sido deseable una mayor interacción escénica entre él y Pinkerton en el primer acto, de modo que no parecieran estar dirigiendo un discurso paralelo al público. Sin contar con una voz realmente importante, la mezzosoprano Kai Rüütel brindó un contenido y entrañable retrato de Suzuki, todos muy bien acompañados del amplio plantel de secundarios, entre los que se encontraba el perfecto y sonoro Goro del tenor vasco Mikeldi Atxalandabaso. Un comienzo de temporada tan auspicioso como aclamado por un público que agotó las localidades y que obligó al Municipal a programar dos funciones extraordinarias. * Juan Antonio MUÑOZ, corresponsal en Santiago de Chile de ÓPERA ACTUAL
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