'La Traviata' del cibersexo

Berlín

09 / 12 / 2019 - Cocó RODEMANN - Tiempo de lectura: 3 min

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Traviata Natalya Pavlova brilló en el mítico papel de Violetta © Komishe Oper / Iko FEESE
Traviata Una imagen de la moderna producción de Nicola Raab © Komishe Oper / Iko FEESE
Pavlova, junto a Ivan Magrí como Alfredo al frente de la imagen © Komishe Oper / Iko FEESE

Komische Oper

Verdi: LA TRAVIATA

Nueva producción

Natalya Pavlova, Maria Fiselier, Marta Mika, Ivan Magrí, Günter Papendell. Dirección: Ainaris Rubikis. Dirección de escena: Nicola Raab. 1 de diciembre, 2019.

 

Ninguna Violetta Valéry puede escapar a la muerte, pero sí convertirla en pura rebeldía feminista. Una muerte por suicidio y no en brazos de un hombre. Ese es el elemento que aporta la regista Nicola Raab al mito creado por Verdi entorno a una cortesana parisina de moral distraída y tísica, un personaje enigmático y transgresor que esta producción lleva al tiempo digital. Aquí Violetta es una trabajadora de cibersexo.

En la soledad de su casa, símbolo de aislamiento y marginación social, la protagonista visiona mientras suena el preludio las radiografías de sus pulmones. Se consume por dentro, pero aparta su pena en la webcam.  Mientras se desnuda frente al ordenador, sueña. Ve que su destino es como el de La Traviata de Verdi. Imagina ser la actriz Greta Garbo en la Dama de las camelias, algunos de cuyos fotogramas proyecta la regista en una cortina de gasa. La dirección de ópera ya no puede prescindir de los vídeos.

Violetta Valéry vuelve a su propia realidad cuando sus amigos de fiesta la rescatan para el famoso brindis “Libiam nei lieti calici”, por la alegría del vino, el amor libre y los placeres de la vida. Todos en el coro visten de negro.

"La joven soprano lírica Natalya Pavlova en el papel protagonista e Ivan Magrí como su enamorado Alfredo, forman una pareja visualmente ideal y también sus actuaciones vocales estuvieron a la altura de las expectativas"

La joven soprano Natalya Pavlova en el papel protagonista e Ivan Magrí como su enamorado Alfredo, forman una pareja visualmente ideal y también sus actuaciones vocales estuvieron a la altura de las expectativas. Pavlova, formada en el Mariinski, fue la heroína del amor, el sacrificio y el sufrimiento e interpretó el papel con el que sueña cada soprano de repertorio italiano con personalidad propia y la certeza de que todos en el teatro compararían sus arias con Maria Callas, su temperamento con el de Anna Netrebko y su capacidad de transmitir compasión con la de Noemi Nadelmann. Agradeció como una niña los aplausos del público, saltando.

El barítono Günter Papendell, miembro del ensamble de la Komische Oper, contó desde el primer momento con el apoyo de sus muchos fans, pero su interpretación de Giorgio Germont no fue brillante y en este caso la comparación con Piero Cappuccilli estaba solo reservadas a los muy iniciados. Sonó engolado, áspero y sin cultura de legato.

El tenor de Alexander Fedorov (Giuseppe) y el bajo Changdai Park (Mensajero) fueron muy agradables de ver y escuchar. La aparición de Philipp Meirhöfer (doctor Grenvil) fue digna, aunque la directora no le dio relevancia escénica.

Aplausos también para la orquesta, aunque el maestro Ainārs Rubiķis, nuevo director musical de la Komische Oper, fue desequilibrado en los tiempos y su entusiasmo a la batuta más que emociones fue un pulso para los cantantes.