La Scala pasa página al debate ruso con Chaikovsky

Milán

15 / 03 / 2022 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 4 min

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damadepicas-operaactual-lascala (1) Gertseva y Najmiddin Mavlyanov (German) © Teatro alla Scala / BRESCIA & AMISANO
damadepicas-operaactual-lascala (2) Una escena del montaje de Matthias Hartmann © Teatro alla Scala / BRESCIA & AMISANO
damadepicas-operaactual-lascala (3) Julia Gertseva en el rol de Condesa © Teatro alla Scala / BRESCIA & AMISANO

Teatro alla Scala

Chaikovsky: LA DAMA DE PICAS

Nueva producción

Najmiddin Mavlyanov, Roman Burdenko, Alexey Markov, Yevgeny Akimov, Alexei Botnarciuc, Sergey Rachenko, Matías Moncada, Brayan Ávila Martínez, Julia Gertseva, Elena Guseva, Elena Maximova, Olga Savova, Maria Nazarova. Olga Syniakova. Dirección musical: Timur Zangiev. Dirección de escena: Matthias Hartmann. 8 de marzo de 2022.

Sin entrar en la problemática desatada por la guerra entre Rusia y Ucrania, cuyo reflejo se vivió en el estreno de esta Dama de picas en La Scala y que supuso el alejamiento del director contratado Valery Gergiev por orden del alcalde de Milán, Giuseppe Sala, miembro de la dirección del coliseo, la función a la que se refiere la crónica fue dirigida por el también ruso Timur Zangiev, joven talento y ayudante de dirección del mismo Gergiev. Suya fue la preparación de la compañía durante los ensayos. El público se encontró ante una batuta de altísimo nivel y que precisamente en este repertorio tan suyo demostró no solo tener pulso y experiencia desde el podio, sino también una visión extraordinaria de la maravillosa obra de Chaikovsky, a la que supo devolver tanto su vertiente lírica y apasionada como ese duende de misterio diabólico que la acompaña y define. Una lectura apasionante, que encandiló al numeroso público presente y que fue ejecutada a la perfección por la Orquesta de La Scala, siempre de altísimo nivel, y por los magnificas masas del coro, instruido por Alberto Malazzi, incluyendo las voces blancas a las órdenes de Marco De Gaspari.

"Elena Guseva lució un bonito color de voz, amplia y segura en el agudo, de excelente fraseo y máxima credibilidad escénica"

Muy bien escogido el reparto en el que, en la función del día 8, debutó la soprano rusa Elena Guseva en el rol de Lisa, con un atractivo color de voz, segura en el agudo, de excelente fraseo y máxima credibilidad escénica. El tenor de uzbeco Najmiddin Mavlyanov, German, posee un apreciable squillo y resolvió con creces su papel al que se considera justamente el Otello de Chaikovsky por su dificultad vocal e interpretativa, también perfecto por su adecuada figura y porte escénico. También destacaron los excelentes barítonos rusos Alexey Markov, noble y elegante príncipe Yelesky, y Roman Burdenko, Tomsky y Zlatogor en la pantomima del segundo acto.

El rol de la mefistofélica Condesa fue interpretado con gran intuición dramática por la mezzosoprano Julia Gertseva, pese a la pésima idea de la regia de transformarla en joven y guapa, presumiblemente en los años de su mayor esplendor, justo en la escena en la cual tendría que aparecer cadavérica. Muy correctas tanto la Polina de la mezzo Elena Maximova, que curiosamente no interpretó al rol de Milovzor en el intermezzo mozartiano, rol confiado a la contralto Olga Syniakova; en cambio la sirvienta Masha sí prestó su voz a Prilepa: fue la excelente soprano Maria Nazarova. Cabe mencionar en los roles di fianco de Narumov y del Mayordomo a dos artistas chilenos integrantes de la Academia de la Scala: el bajo Matías Moncada y el tenor Brayan Ávila Martínez.

Poco hay que decir de la nueva puesta en escena, con regia de Matthias Hartmann, escenografía de Volker Hintermeier, vestuario de Malte Lubben, iluminación de Mathias Marker y coreografía de Paul Blackman. Sin algún encanto, fuera de época gracias a la dramaturgia de Michael Kuster, se mostró monocromática e iluminada con luces fluorescentes desangeladas que molestan la vista al público. Leyendo el programa de mano, el espectador se entera que el personaje misterioso que circula a lo largo de las diferentes escenas y que, finalmente, saca a la vista la carta maldita es ¡el conde de Saint-Germain!  * Andrea MERLI, corresponsal en Milán de ÓPERA ACTUAL