La Scala celebró su 'prima' más singular

Milán

09 / 12 / 2020 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 2 min

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Carlos Álvarez Carlos Álvarez durante su actuación © Fondazione La Scala / BRESCIA e AMISANO
Ildar Abdrazakov Ildar Abdrazakov, una de las voces más destacadas de la velada © Fondazione La Scala / BRESCIA e AMISANO
Plácido Domingo Plácido Domingo durante su actuación © Fondazione La Scala / BRESCIA e AMISANO
Marina Rebeka Marina Rebeka interpretó un aria de 'Madama Butterfly' © Fondazione La Scala / BRESCIA e AMISANO
La Scala Un momento del número final, con Riccardo Chailly en el podio © Fondazione La Scala / BRESCIA e AMISANO

Teatro alla Scala

Gala A RIVEDER LE STELLE

En 'streaming'

Ildar Abdrazakov, Roberto Alagna, Carlos Álvarez, Piotr Beczala, Benjamin Bernheim, Eleonora Buratto, Marianne Crebassa, Plácido Domingo, Rosa Feola, Juan Diego Flórez, Elīna Garanča, Vittorio Grigolo, Aleksandra Kurzak, Francesco Meli, Kristine Opolais, Lisette Oropesa, Mirco Palazzi, George Petean, Marina Rebeka, Luca Salsi, Ludovic Tézier, Sonya Yoncheva, Roberto Bolle, Nicoletta Manni, Martina Arduino, Virna Toppi, Timofej Andrijashenko, Claudio Coviello, Marco Agostino, Nicola Del Freo. Orquesta, Coro y Ballet del Teatro alla Scala de Milán. Dirección: Michele Gamba, Riccardo Chailly. Dirección de escena: Davide Livermore. 7 de diciembre de 2020.

Pese a que el Teatro alla Scala de Milán inició su actividad en 1778, hasta 1951 no se instauró la tradición de inaugurar sus temporadas el 7 de diciembre, coincidiendo con la festividad de Sant’ Ambrogio, patrón de la ciudad. Hasta entonces el coliseo italiano acostumbraba a levantar el telón el 26 de diciembre (San Stefano), pero a partir de 1940 la fecha, que daba inicio a la temporada hasta carnaval, se empezó a cuestionar por motivos prácticos y, desde el 7 de diciembre de 1951, todas y cada una de las temporadas milanesas se han inaugurado el día de Sant’ Ambrogio, convirtiendo esa fecha en una de las más significadas del calendario operístico mundial.

Aquel día, Victor de Sabata dirigió I vespri siciliani con una Maria Callas en plenitud y, desde entonces, éxitos y fracasos estrepitosos se han sucedido en una prima que se ha convertido en todo un acontecimiento cultural, pero también social y político. De todos estos estrenos, no cabe duda que uno de los más particulares ha sido, por motivos obvios, el de 2020: ante la imposibilidad de llevar a cabo la temporada y el estreno previsto, una Lucia di Lammermoor con Oropesa y Flórez, La Scala apostó por una gala en streaming en la que participaron algunas de las voces más destacadas de la actualidad bajo la dirección del titular del teatro, Riccardo Chailly, al frente de los cuerpos estables del teatro, incluyendo su compañía de ballet.

"Esta 'prima' se recordará por el excelente trabajo de Davide Livermore, que ha sabido ir más allá de una gala tradicional para crear un producto televisivo tan inteligente como emotivo"

Pero más allá del rendimiento de las voces, esta prima se recordará por el excelente trabajo del director de escena Davide Livermore, que ha sabido ir más allá de una gala tradicional para crear un producto televisivo tan inteligente como emotivo. Coordinando las distintas escenas ha ideado una interesante dramaturgia a través de cuadros vivientes, algunos más logrados que otros, con el objetivo de trasmitir un mensaje de esperanza sin olvidar homenajes (al cine o a un mito desaparecido recientemente como Mirella Freni) y una sutil crítica política, todo aderezado con una selección de textos literarios tan adecuados como hermosos. En conjunto, tres horas ininterrumpidas que se hicieron cortas gracias al buen ritmo impuesto por la producción y la realización televisiva.

JD Flórez Juan Diego Flórez © Fondazione La Scala / BRESCIA e AMISANO
Rosa Feola Elina Garanca © Fondazione La Scala / BRESCIA e AMISANO
Rosa Feola Rosa Feola © Fondazione La Scala / BRESCIA e AMISANO
Roberto Bolle El bailarín estrella de La Scala, Roberto Bolle © Fondazione La Scala / Andrej USPEN

Desde el punto de vista vocal, cabe destacar la gran escena de Don Carlo que interpretó un Ildar Abdrazakov sensible y vocalmente esplendoroso. De Juan Diego Flórez queda poco que decir, pero su «Furtiva lagrima» tuvo un componente emotivo poco habitual. Pletórica de facultades Marina Rebeka en «Un bel dì vedremo» e impecable la escena de Iago a cargo de Carlos Álvarez.

También destacó el siempre elegante Ludovic Tézier (Don Carlo), el sorprendente Benjamin Bernheim (Werther), la voz de Sonya Yoncheva (Andrea Chénier) y la doble intervención de Piotr Beczala quien, pese a no tener su mejor noche, siempre garantiza un alto rendimiento vocal.

Mención aparte merece la intervención de Plácido Domingo: Su «Nemico della patria» pareció, en parte por la puesta en escena, una reivindicación en toda regla. Pese a las dificultades que le planteó la romanza y la irregularidad de la emisión, sus últimas frases fueron un dechado de talento y emoción solo al alcance de los grandes (ver vídeo más abajo).

El Ballet de La Scala y su estrella principal, Roberto Bolle, se lucieron en sus intervenciones, así como el propio Livermore, el gran triunfador de la noche, con un discurso tan profundo como emotivo. La gala, titulada A riveder le stelle, significativa última frase del Inferno de Dante, concluyó con el esperanzador Finale del Guglielmo Tell de Rossini sobrevolando la ciudad de Milán.