La reivindicación belcantista de Netrebko

Madrid

27 / 07 / 2022 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 2 min

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netrebko-operaactual-universalmusicfestival Anna Netrebko en el Teatro Real © Teatro Real / Javier DEL REAL

Universal Music Festival

Concierto de ANNA NETREBKO

Obras de Donizetti, Verdi, Offenbach, Gounod, Bizet y Chaikovsky. Anna Netrebko, soprano. Yusif Eyvazov, tenor. Elchin Azizov, barítono. Gemma Coma-Alabert, mezzosoprano. Dirección: Michelangelo Mazza. Teatro Real, 25 de julio de 2022.

Cada aparición de la diva rusa es un acontecimiento, a pesar de que en esta ocasión la fecha muy tardía, el calor, tal vez también los precios, mermaron la asistencia. Se trataba, en cualquier caso, de un reencuentro que el público siempre agradece, como lo demostró la ovación inicial que acogió, como es debido, una entrada muy teatral, del brazo del director Michelango Mazza: una entrada digna de ese auténtico animal escénico que es Anna Netrebko, coronada esta vez por un curioso tocado con el que parecía dispuesta a salir volando en cualquier momento.

El concierto arrancó con una memorable interpretación de “Piangete voi?… Al dolce guidami” de Anna Bolena, en la que Netrebko, superado algún momento inicial de vacilación, demostró que no ha perdido nada de su capacidad para afrontar el bel canto más estricto, con un legato impecable, pianísimos etéreos y afilados y una línea de canto soñada, capaz de transmitir la infinita nostalgia de la página, con la intervención sobresaliente del solista de corno inglés de la Orquesta. No contenta con la exhibición, Netrebko la culminó con la impresionante cabaletta. En la segunda parte interpretó una de las páginas marca de la casa, la gran escena “Dieu! Quel frisson…” de Romeo y Julieta de Gounod. Netrebko combinó aquí, con un dominio fuera de serie, la efusión sentimental y el tono de nobleza trágica que eleva al drama shakesperiano a las alturas del clasicismo: escena dificilísima, técnica y expresivamente, expuesta con intensidad y generosidad extraordinarias. Además de estas páginas como solista brindó tres de las más imponentes escenas del repertorio: la de Leonora y el Conde de Luna con el barítono Elchin Azizov, la última de Aida y la final del primer acto de La dama de picas, estas dos con su marido, el tenor Yusif Eyvazov. Tres escenas de un universo puramente romántico, y aunque con matices propios y exigencias variadas en cuanto a la amplitud, la sonoridad y el color, con una vocalidad fiel a un cierto origen belcantista.

"Netrebko demostró que no ha perdido nada de su capacidad para afrontar el belcanto más estricto, con un 'legato' impecable, y pianísimos etéreos y afilados"

Parecía difícil que Netrebko no hubiera perdido nada de su excelencia estilística en Donizetti tras haber transitado por el verismo como lo ha hecho. No es menos extraordinario que aborde papeles como estos, en toda su extensión, con tanta elegancia, tanta soltura y tanta fidelidad a la raíz estilística. La barcarola de Los cuentos de Hoffmann, muy bien cantada junto con la excelente mezo Gemma Coma-Alabert, demostró la sutileza de que es capaz la soprano. Eyvazov lució su potente y timbrada voz en “Di quella pira”, así como en el “Nessun dorma” de propina, pero seguramente haría mejor en abstenerse del belcantismo donizettiano. Azizov, por su parte, entonó un “Toréador” en plena forma, dispuesto a lidiar con lo que se le pusiera por delante.

Muy bien la Orquesta Titular del Real dirigida con brillantez y gran cuidado para los cantantes, por Michelangelo Mazza. De propina, aparte del Puccini, Netrebko se divirtió con la canción de La princesa gitana, y como fin de fiesta fuera de lugar, los cuatro artistas entonaron ¡y bailaron! “Non ti scordar di me”.  * José María MARCO, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL