‘La Regenta’, libertina Vetusta

Madrid

26 / 10 / 2023 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

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regenta naves Una escena del estreno absoluto de 'La Regenta' en Madrid © Teatro Real / Esmeralda MARTÍN
regenta naves Una escena del estreno absoluto de 'La Regenta' en Madrid © Teatro Real / Esmeralda MARTÍN
regenta naves Una escena del estreno absoluto de 'La Regenta' en Madrid © Teatro Real / Esmeralda MARTÍN

Teatro Real

Marisa Manchado: LA REGENTA

Estreno absoluto

María Miro, David Oller, Vicenç Esteve, Cristian Díaz, Pablo García-López, María-Rey Joly, Anna Gomà, Laura Vila, Gabriel Díaz. Coro de la Comunidad de Madrid Orquesta Titular del Teatro Real. Dirección musical: Jordi Francés. Dirección de escena: Bárbara Lluch. Naves del Español, 23 de octubre de 2023.

Uno de los aspectos más llamativos de la famosa novela La Regenta fue en su momento el retrato misógino, propiamente krausista, de una mujer débil, atrapada entre las aspiraciones místicas y los deseos de la carne. Fácil de manipular, en consecuencia, por un señorito sin escrúpulos y un sacerdote ambicioso, aunque no menos necesitado de cariño —en todos los sentidos— que la protagonista. Es justamente este nudo —un rectángulo adulterino, si añadimos al coctel el pobre marido— el que ha atraído el interés de María Luisa Manchado y Amelia Valcárcel, quienes firman esta adaptación operística de la obra maestra de Clarín, que se ha estrenado estos días en una coproducción del Teatro Real y el Teatro Español.

Ambas autoras no se distancian de los presupuestos de Clarín. Construyen con ellos, ahora que la moda del victimismo lo arrasa todo, un retrato supuestamente crítico de la sociedad de hace 150 años. Lo consideran, sin duda alguna, valedero para hoy. Y es que la sociedad de Vetusta, la famosa ciudad farisaica de la novela, parece, más que aprisionada por la devoción y el puritanismo, lanzada a toda mecha por la pendiente del libertinaje. A estos vetustinos les mueve solo el comercio carnal. Como sobre el escenario no se nos ahorra nada, la música, más que sugerir, comenta. Lo hace con un vocabulario plenamente atonal, aunque con Leitmotiv como los glissandi, los acordes al arpa, el motivo del xilófono que facilitan la escucha. En conjunto, una partitura expresionista, muy colorida y de grandes contrastes dramáticos. Destacan, por ser los únicos momentos líricos, el coro de la lluvia, no muy inspirado pero evocador, y la hermosa aria con violín de la protagonista.

"La soprano María Miro es la encargada de dar vida a Ana Ozores, presente en escena durante toda la función, con momentos de alta exigencia vocal, incluidas algunas coloraturas"

El libreto, por su parte, está bien elaborado, incluido lo que parece una aportación personal, tal vez un poco política, como es el tratamiento ultraparódico del abyecto Sapo, sacristán de género indefinido encarnado por un contratenor (muy bien Gabriel Díaz) con pelo azul. La soprano María Miró es la encargada de dar vida a Ana Ozores, presente en escena durante toda la función, con momentos de alta exigencia vocal, incluidas algunas coloraturas: salió airosa del desafío, con una voz firme, muy bella, bien colocada y capaz de los más variados matices. Muy convincente, incluido lo escénico, el Magistral de David Oller, conmovedor el Don Víctor de Cristian Diaz, e inmoral de sobra el estupendo Vicenç Esteve. Espectacular María-Rey Joly en Obdulia, muy bien Laura Vila y Pablo García-López, y extraordinaria, con una voz de gran calibre, Anna Gomà en sus breves intervenciones como Petra.

La puesta en escena de Bárbara Lluch, sobria, con un único diván en el escenario vacío, resultó inteligente y eficaz. Magníficos los 17 profesores de la Orquesta Titular del Teatro Real, que aunaron la transparencia de una ópera de cámara con una expresividad explosiva: a veces el espectáculo estaba sobre todo en el foso. Estupendo el Coro de la Comunidad de Madrid y precisa, imaginativa y atenta a los cantantes la dirección de Jordi Francés.  * José María MARCO, corresponsal de ÓPERA ACTUAL en Madrid